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13 feb. 2015

  • 13.2.15
El vigilante de seguridad redactó en su informe que fue aproximadamente quince minutos antes de las cuatro de la madrugada cuando encontró mal cerrada la cámara del pabellón de la gramática, al noroeste del edificio de la Academia. Anotó que, al principio, no le dio gran importancia, pues las limpiadoras del turno de noche acababan de hacer su salida y, tras la reciente edición de la Nueva gramática de la lengua española, ya se sabía cómo los investigadores panhispánicos dejaban los pasillos y salas de lectura repletos de recortes de verbos copulativos, cáscaras de preposiciones y manchas de adjetivos calificativos por doquier.



En Youtube, en seguida se publicó un video en el que cuatro filólogos encapuchados reclamaban la autoría del robo de las oraciones subordinadas. El comunicado terminaba con un lapidario “Estáis jodidos”, pronunciado con la rabia y corrección gramatical del licenciado universitario que sirve hamburguesas a tiempo completo. En pocos minutos alcanzó las mil visitas, que se multiplicaron hasta llegar al millón en algo menos de dos horas.

A partir de ese momento, el ministerio del Interior decidió que, y desde el de Educación, le mostraron su total apoyo y colaboración. Se comenzó por, pero no todo el mundo creyó que, sobre todo donde.

La falta de resultados hizo que, por lo cual. Pero los cuatro filólogos, convertidos en símbolos de una insubordinación gramatical que amenazaba con, seguían en paradero desconocido y, con ellos, su botín.

Temiendo que, se llamó al ejército, cuyos ordenaron que, bajo pena de alta traición, porque. Las principales vías de comunicación del país fueron cortadas, incluso Internet, que. Pero tanto el grupo como la causa de los cuatro filólogos cada vez tenía más aceptación entre una población donde, así que y, a los pocos días, los tanques y los soldados volvieron a sus guaridas.

Tras una semana de turbación lingüística generalizada que condujo incluso a, apareció en la puerta de la ilustre Academia una caja envuelta con extraordinario mimo en la que colgaba una nota que decía: “Tan difícil era el problema que nadie lo resolvió. El padre que has estado buscando no era quien creías. Creemos que ya es hora de cambiar los ejemplos de oraciones subordinadas en los institutos.”

El contenido era evidente.

PABLO POÓ

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