El hotel restaurante El Curro de Burunchel recibió anoche uno de los Premios "Jaén, Paraíso Interior" 2026, concedidos por la Diputación de Jaén, coincidiendo con sus 25 años de trayectoria. El establecimiento, situado en esta aldea del municipio de La Iruela, a las puertas del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, mantiene el carácter familiar con el que Julio, conocido como Curro, y María de los Ángeles iniciaron el proyecto en julio de 2001: un alojamiento para descansar y conocer la sierra, con una atención cercana y una cocina vinculada al territorio.
La iglesia de Santa Catalina Mártir del antiguo convento de Santo Domingo, en la capital jiennense, acogió la entrega de estos galardones, que la institución provincial concede desde 1998. La distinción a El Curro reconoce una trayectoria empresarial que comenzó con diez habitaciones y una pequeña cafetería y que tiene en el trato a los huéspedes uno de sus principales rasgos.
El presidente de la Diputación, Juan Latorre, explicó el sentido de este premio al señalar que "ante todo, supone un reconocimiento a una forma de construir turismo en la provincia de Jaén, porque este establecimiento es un ejemplo perfecto de esas empresas familiares que constituyen la verdadera red de nuestro turismo". El reconocimiento recae en un negocio familiar liderado por mujeres que ha desarrollado su actividad junto a uno de los espacios naturales de la provincia.
La historia del hotel comenzó con el interés de Julio y María de los Ángeles por la naturaleza y por su tierra. Ambos pusieron en marcha el establecimiento con la intención de ofrecer un lugar tranquilo a quienes acudían a la Sierra de Cazorla. Aquellas primeras diez habitaciones y la cafetería fueron el punto de partida de un proyecto que completó sus instalaciones en 2004.
Entre ambas fechas, la relación cotidiana con los visitantes fue dando espacio a la cocina. El relato de los orígenes que conserva el propio establecimiento recuerda cómo algunos huéspedes comenzaron a preguntar por la comida que preparaba la familia y a pedir que les reservaran un plato para la noche. El caldo casero de la abuela aparece en esos recuerdos como parte de una convivencia en la que alojamiento y mesa fueron quedando unidos.
La finalización del hotel en 2004 no cerró el desarrollo del proyecto. Sus responsables explican que han continuado cuidando los detalles y mejorando el establecimiento con la intención de mantener aquella forma de recibir a quienes se alojan en él. Las habitaciones, la piscina y las terrazas con vistas forman parte de una oferta que la familia presenta desde esa relación personal con el visitante.
María de los Ángeles expresa ese vínculo con el entorno en su presentación a los huéspedes. "Soy una enamorada de mi tierra y me encanta compartir con quienes nos visitan la esencia de este lugar: sus paisajes, sus sabores, sus tradiciones y esa forma tan especial de vivir despacio". Su mensaje reúne los aspectos sobre los que se articula la estancia: el paisaje de la sierra, la gastronomía local y el conocimiento de las costumbres de la zona.
Burunchel es el escenario de esa propuesta. El hotel se encuentra a los pies del parque natural y dispone de habitaciones con terrazas desde las que se contemplan los atardeceres sobre el olivar. La decoración rústica busca mantener la relación con el entorno, mientras que la sala de estar con chimenea ofrece un espacio para la lectura y el descanso.
La piscina, a la que el establecimiento se refiere como la "Alberca", completa las instalaciones para las jornadas de mayor calor. Estos espacios acompañan una estancia que también permite recorrer los rincones del parque y regresar al alojamiento para descansar o sentarse a la mesa.
La gastronomía ocupa un lugar propio en la actividad de El Curro. El restaurante y el espacio denominado la Luciérnaga ofrecen cocina típica de la zona, elaborada con recetas tradicionales y productos locales y de temporada. Raquel, la cocinera, es la encargada de preparar los platos con los que el establecimiento mantiene esa vinculación con los sabores de la tierra.
La atención familiar, las instalaciones y la cocina forman así parte de una trayectoria de un cuarto de siglo que recibió anoche el reconocimiento de la Diputación. El premio sitúa a El Curro entre las personas, entidades e iniciativas distinguidas por su contribución a dar a conocer Jaén y a impulsar su proyección turística.
El establecimiento de Burunchel compartió esta edición con la Carrera Urbana Internacional Noche de San Antón, la Asociación de Artesanos de Úbeda y el documental Decían que aquí no había ná, de Visual Comunicación. Los galardones reunieron de este modo cuatro ámbitos de promoción de la provincia: el deporte, el alojamiento y la restauración, la artesanía y la producción audiovisual.
La Noche de San Antón fue reconocida por una trayectoria de 43 ediciones y por su capacidad para reunir a corredores de élite nacionales e internacionales y a miles de deportistas populares. La prueba, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, combina la competición con la cultura y las tradiciones de la capital jiennense.
En el caso de la Asociación de Artesanos de Úbeda, la distinción destacó la preservación del legado de la alfarería ubetense y su labor para reunir a los artesanos de la provincia. Por su parte, Decían que aquí no había ná aborda la transformación gastronómica de Jaén, donde cinco restaurantes cuentan con una estrella Michelin. La producción obtuvo la Biznaga de Plata al mejor largometraje de la sección oficial de Cinema Cocina en el 29 Festival de Málaga.
Los cuatro premiados se incorporan a una relación de distinguidos en la que figuran Raphael, David Broncano y Pedro Duque, junto a festivales, escritores y entidades vinculadas a la promoción turística jiennense. Para El Curro, esta edición coincide con los 25 años transcurridos desde la apertura de aquel primer alojamiento de diez habitaciones en Burunchel.
La iglesia de Santa Catalina Mártir del antiguo convento de Santo Domingo, en la capital jiennense, acogió la entrega de estos galardones, que la institución provincial concede desde 1998. La distinción a El Curro reconoce una trayectoria empresarial que comenzó con diez habitaciones y una pequeña cafetería y que tiene en el trato a los huéspedes uno de sus principales rasgos.
El presidente de la Diputación, Juan Latorre, explicó el sentido de este premio al señalar que "ante todo, supone un reconocimiento a una forma de construir turismo en la provincia de Jaén, porque este establecimiento es un ejemplo perfecto de esas empresas familiares que constituyen la verdadera red de nuestro turismo". El reconocimiento recae en un negocio familiar liderado por mujeres que ha desarrollado su actividad junto a uno de los espacios naturales de la provincia.
La historia del hotel comenzó con el interés de Julio y María de los Ángeles por la naturaleza y por su tierra. Ambos pusieron en marcha el establecimiento con la intención de ofrecer un lugar tranquilo a quienes acudían a la Sierra de Cazorla. Aquellas primeras diez habitaciones y la cafetería fueron el punto de partida de un proyecto que completó sus instalaciones en 2004.
Entre ambas fechas, la relación cotidiana con los visitantes fue dando espacio a la cocina. El relato de los orígenes que conserva el propio establecimiento recuerda cómo algunos huéspedes comenzaron a preguntar por la comida que preparaba la familia y a pedir que les reservaran un plato para la noche. El caldo casero de la abuela aparece en esos recuerdos como parte de una convivencia en la que alojamiento y mesa fueron quedando unidos.
La finalización del hotel en 2004 no cerró el desarrollo del proyecto. Sus responsables explican que han continuado cuidando los detalles y mejorando el establecimiento con la intención de mantener aquella forma de recibir a quienes se alojan en él. Las habitaciones, la piscina y las terrazas con vistas forman parte de una oferta que la familia presenta desde esa relación personal con el visitante.
María de los Ángeles expresa ese vínculo con el entorno en su presentación a los huéspedes. "Soy una enamorada de mi tierra y me encanta compartir con quienes nos visitan la esencia de este lugar: sus paisajes, sus sabores, sus tradiciones y esa forma tan especial de vivir despacio". Su mensaje reúne los aspectos sobre los que se articula la estancia: el paisaje de la sierra, la gastronomía local y el conocimiento de las costumbres de la zona.
Burunchel es el escenario de esa propuesta. El hotel se encuentra a los pies del parque natural y dispone de habitaciones con terrazas desde las que se contemplan los atardeceres sobre el olivar. La decoración rústica busca mantener la relación con el entorno, mientras que la sala de estar con chimenea ofrece un espacio para la lectura y el descanso.
La piscina, a la que el establecimiento se refiere como la "Alberca", completa las instalaciones para las jornadas de mayor calor. Estos espacios acompañan una estancia que también permite recorrer los rincones del parque y regresar al alojamiento para descansar o sentarse a la mesa.
La gastronomía ocupa un lugar propio en la actividad de El Curro. El restaurante y el espacio denominado la Luciérnaga ofrecen cocina típica de la zona, elaborada con recetas tradicionales y productos locales y de temporada. Raquel, la cocinera, es la encargada de preparar los platos con los que el establecimiento mantiene esa vinculación con los sabores de la tierra.
La atención familiar, las instalaciones y la cocina forman así parte de una trayectoria de un cuarto de siglo que recibió anoche el reconocimiento de la Diputación. El premio sitúa a El Curro entre las personas, entidades e iniciativas distinguidas por su contribución a dar a conocer Jaén y a impulsar su proyección turística.
El establecimiento de Burunchel compartió esta edición con la Carrera Urbana Internacional Noche de San Antón, la Asociación de Artesanos de Úbeda y el documental Decían que aquí no había ná, de Visual Comunicación. Los galardones reunieron de este modo cuatro ámbitos de promoción de la provincia: el deporte, el alojamiento y la restauración, la artesanía y la producción audiovisual.
La Noche de San Antón fue reconocida por una trayectoria de 43 ediciones y por su capacidad para reunir a corredores de élite nacionales e internacionales y a miles de deportistas populares. La prueba, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, combina la competición con la cultura y las tradiciones de la capital jiennense.
En el caso de la Asociación de Artesanos de Úbeda, la distinción destacó la preservación del legado de la alfarería ubetense y su labor para reunir a los artesanos de la provincia. Por su parte, Decían que aquí no había ná aborda la transformación gastronómica de Jaén, donde cinco restaurantes cuentan con una estrella Michelin. La producción obtuvo la Biznaga de Plata al mejor largometraje de la sección oficial de Cinema Cocina en el 29 Festival de Málaga.
Los cuatro premiados se incorporan a una relación de distinguidos en la que figuran Raphael, David Broncano y Pedro Duque, junto a festivales, escritores y entidades vinculadas a la promoción turística jiennense. Para El Curro, esta edición coincide con los 25 años transcurridos desde la apertura de aquel primer alojamiento de diez habitaciones en Burunchel.
J.P. BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: DIPUTACIÓN DE JAÉN
FOTOGRAFÍA: DIPUTACIÓN DE JAÉN





























