Me preparo para ir en coche a la Facultad. Cuando me encuentro en la puerta del garaje, compruebo que no puede abrirse dado que se ha ido la luz en esa zona del barrio. Como no sé lo que puede tardar en reponerse, me encamino a la parada de la línea 5 de los autobuses urbanos. Allí se encuentran esperándolo tres personas, entre ellas una chica de pelo moreno que está escuchando música en el móvil.
Al cabo de un rato, acojo las primeras notas de una canción que me es muy familiar. Al momento la reconozco. Se trata de “You got me singing” (“Me tienes cantando”) de Popular Problems, uno de los últimos álbumes grabados por Leonard Cohen. Se trata de una de las baladas más bellas que conozco del cantautor canadiense, por lo que pienso que merece ser escuchada por aquellos que no la conozcan; y a quienes sí la conocen, les viene bien ahora recordarla.
En aquellos momentos de espera, agradezco, para mis adentros, que la chica mantenga la canción, pues mientras suena asoman en mi mente los recuerdos de la primera vez que, siendo estudiante de Arquitectura en Sevilla, fui a trabajar en el verano a los Holiday Camps de Gales.
Fue la ocasión en la que tuve el privilegio de conocer su primer álbum, Songs of Leonard Cohen, dado que en España todavía no se había publicado, por lo que no se tenían noticias suyas. Sería en la casa londinense de los padres de Jenny, la profesora de inglés de mi hermana menor, quien cordialmente me invitó a pasar en ella el día antes de que tomara el tren para el pueblecito del norte de Gales.
Quedé fascinado con el disco. Allí se encontraban temas que, más tarde, quedaron inmortalizados, caso de “Suzanne”, “Sisters of Mercy” o “So Long, Marianne”. Pasado algún tiempo, una de las canciones de Leonard Cohen de ese elepé apareció en el mítico “Llena tu cabeza de rock”, doble álbum que lanzó a precio económico el sello CBS, como forma de promoción de los cantantes y grupos de esta compañía discográfica.
Ahora no es necesario que haga una semblanza de Cohen, pues su fama llegó a extenderse por los cuatro continentes. Lo que me pregunto es si en estos tiempos, en los que la música tiene que venir acompañada de un gran montaje escénico y un espectáculo audiovisual, tendría cabida la sobria imagen de un cantautor con la voz ronca y cavernosa de sus últimos años. De todos modos, de vez en cuando, conviene recuperar algunas hermosas canciones como la que ahora comento, para que no olvidemos que la belleza no ha desaparecido entre tanto ruido como en el que ahora estamos inmersos.
Al cabo de un rato, acojo las primeras notas de una canción que me es muy familiar. Al momento la reconozco. Se trata de “You got me singing” (“Me tienes cantando”) de Popular Problems, uno de los últimos álbumes grabados por Leonard Cohen. Se trata de una de las baladas más bellas que conozco del cantautor canadiense, por lo que pienso que merece ser escuchada por aquellos que no la conozcan; y a quienes sí la conocen, les viene bien ahora recordarla.
En aquellos momentos de espera, agradezco, para mis adentros, que la chica mantenga la canción, pues mientras suena asoman en mi mente los recuerdos de la primera vez que, siendo estudiante de Arquitectura en Sevilla, fui a trabajar en el verano a los Holiday Camps de Gales.
Fue la ocasión en la que tuve el privilegio de conocer su primer álbum, Songs of Leonard Cohen, dado que en España todavía no se había publicado, por lo que no se tenían noticias suyas. Sería en la casa londinense de los padres de Jenny, la profesora de inglés de mi hermana menor, quien cordialmente me invitó a pasar en ella el día antes de que tomara el tren para el pueblecito del norte de Gales.
Quedé fascinado con el disco. Allí se encontraban temas que, más tarde, quedaron inmortalizados, caso de “Suzanne”, “Sisters of Mercy” o “So Long, Marianne”. Pasado algún tiempo, una de las canciones de Leonard Cohen de ese elepé apareció en el mítico “Llena tu cabeza de rock”, doble álbum que lanzó a precio económico el sello CBS, como forma de promoción de los cantantes y grupos de esta compañía discográfica.
Ahora no es necesario que haga una semblanza de Cohen, pues su fama llegó a extenderse por los cuatro continentes. Lo que me pregunto es si en estos tiempos, en los que la música tiene que venir acompañada de un gran montaje escénico y un espectáculo audiovisual, tendría cabida la sobria imagen de un cantautor con la voz ronca y cavernosa de sus últimos años. De todos modos, de vez en cuando, conviene recuperar algunas hermosas canciones como la que ahora comento, para que no olvidemos que la belleza no ha desaparecido entre tanto ruido como en el que ahora estamos inmersos.
AURELIANO SÁINZ
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL
ILUSTRACIÓN: ANDALUCÍA DIGITAL



























