'Sunset Experience' situó ayer tarde a Lagar Los Raigones como uno de los grandes exponentes del nuevo enoturismo experiencial, al reunir en plena Sierra de Montilla elementos y conceptos como paisaje, música, gastronomía, patrimonio y emoción en una propuesta que agotó todas sus plazas en el marco del festival Patios de Bodega 2026.
La apuesta de Lagar Los Raigones por un modelo de enoturismo más íntimo, emocional y profundamente conectado con el territorio encontró ayer tarde una respuesta contundente del público. La primera edición de Sunset Experience, celebrada en el marco del festival Patios de Bodega 2026, completó aforo y dejó una valoración especialmente positiva entre los asistentes, consolidándose como una de las propuestas más destacadas de la primavera enoturística cordobesa.
La iniciativa nació con una vocación clara: ir más allá de la visita tradicional a bodega. Frente a las fórmulas centradas exclusivamente en la degustación o los recorridos convencionales, Los Raigones planteó una inmersión completa en el paisaje vitivinícola de la Sierra de Montilla, combinando naturaleza, relatos familiares, música en directo, gastronomía y cultura para construir una experiencia diseñada para despertar emociones.
Y es que la acogida superó las previsiones iniciales. Las plazas disponibles se agotaron con rapidez, confirmando una tendencia cada vez más visible en el sector: el visitante contemporáneo no busca únicamente probar vinos, sino comprender el territorio, conectar con su identidad y participar de experiencias capaces de dejar huella.
El recorrido comenzó entre viñedos bañados por la luz del atardecer, en un ambiente cuidadosamente preparado para estimular los sentidos. La caminata hasta las ruinas del histórico Lagar del Cerro estuvo acompañada de referencias a la tradición vitivinícola montillana, historias vinculadas a la familia y una propuesta musical en directo protagonizada por violín y guitarra que imprimió a la velada un tono cercano, delicado y evocador.
Uno de los momentos más celebrados de la noche llegó con la aparición de Santiago Jiménez, propietario del Lagar del Cerro, caracterizado como un personaje de la época romana. Su intervención, cargada de teatralidad y simbolismo, estableció una singular analogía entre el legado del Imperio Romano y la tradición vinícola de la Sierra de Montilla, vinculando la historia milenaria del vino con la identidad contemporánea de Los Raigones. La escena, desarrollada entre antorchas y viñedos iluminados, logró captar por completo la atención de los asistentes y aportó a la experiencia un inesperado componente cultural y emocional.
Además, la intensidad de la velada siguió creciendo con otro de los instantes más especiales de la noche: la interpretación musical de Ángela Espuny, integrante de la quinta generación familiar. Su canto pausado, desarrollado en la quietud de la sierra y bajo una iluminación tenue de velas, generó una atmósfera de gran sensibilidad. Muchos participantes destacaron ese momento como uno de los recuerdos más conmovedores de toda la experiencia, al representar de manera especialmente clara la unión entre paisaje, tradición familiar y música.
La iluminación mediante velas y antorchas, integrada entre las viñas y los distintos espacios del lagar, terminó de configurar una estampa que numerosos asistentes definieron como “mágica”. A ello se sumaron la propuesta gastronómica y la degustación de vinos en un entorno privilegiado, reforzando una experiencia donde cada detalle parecía orientado a provocar emoción y conexión con el entorno.
Pero la tarde había comenzado antes, con una propuesta vinculada al bienestar y al autocuidado. El inicio de Sunset Experience Los Raigones estuvo protagonizado por una actividad guiada por un equipo de mujeres unidas por una filosofía común basada en el cuidado consciente, el bienestar y el uso de productos naturales y respetuosos con el cuerpo y el medio ambiente.
El taller estuvo dirigido por Carmen, nutricionista integrativa especializada en fertilidad, y Elena, técnica de medioambiente vinculada desde hace años a la agricultura ecológica y la sostenibilidad. Sus trayectorias profesionales las condujeron progresivamente hacia el ámbito del bienestar y de la cosmética saludable. Junto a ellas participaron también Vanessa, Laura y Lucía, encargadas de acompañar y asesorar a los asistentes durante toda la actividad para favorecer una experiencia cercana y personalizada.
En el apartado musical, el evento reunió además a dos intérpretes de sólida trayectoria. Desde Elche llegó Francisco Tarí, guitarrista formado en disciplinas clásica y flamenca que, tras iniciar su recorrido artístico en los tablaos con apenas 15 años, culmina actualmente sus estudios superiores en Córdoba. Pese a su juventud, su trayectoria incluye reconocimientos como los primeros premios en el Concurso de Jóvenes Flamencos de Córdoba, el certamen de la Fundación Cristina Heeren de Sevilla y el prestigioso Premio Paco de Lucía.
De igual modo, al violín participó la montillana Eles Bellido, violinista, violista, flamencóloga y directora musical de diversas producciones. Su versatilidad artística la ha llevado a colaborar con figuras de primer nivel de la música española, entre ellas, Raphael, David Bisbal o Medina Azahara, compatibilizando actualmente sus propios proyectos con la gira internacional Andenes del Tiempo del maestro cordobés Vicente Amigo.
El éxito de esta primera edición evidencia la transformación que vive el enoturismo. Frente a modelos más clásicos, las nuevas corrientes sitúan el componente emocional en el centro de la experiencia, apostando por formatos inmersivos capaces de conectar al visitante con la identidad del territorio. En ese contexto, Los Raigones ha sabido interpretar con acierto las demandas de un público que valora cada vez más la autenticidad, la cercanía y la dimensión humana del vino.
No resulta casual que esta propuesta nazca precisamente en el seno de Lagar Los Raigones, una de las firmas de referencia de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles y de la Asociación de Lagares de la Sierra de Montilla. La empresa familiar se ha distinguido históricamente por su perfil innovador, impulsando nuevas iniciativas de oleoturismo y enoturismo, así como un comercio gourmet ubicado en su histórico lagar, en pleno corazón de la sierra, que contribuye a aportar mayor rentabilidad a sus propias cosechas.
En los últimos años, además, la firma montillana ha intensificado su colaboración con distintos proyectos orientados a equilibrar la producción agrícola y la conservación del medio natural. “Es lo mejor tanto para la calidad de nuestros vinos como para nuestro entorno paisajístico, que debemos cuidar y preservar para las generaciones venideras”, resaltó Santiago Jiménez Luque-Romero.
Ese compromiso se ha traducido en acciones concretas. Entre las cepas se han instalado cajas nido de madera destinadas a aves insectívoras que ayudan a combatir plagas de forma natural. “Practicamos una agricultura respetuosa con el medio ambiente, ya que preservamos arbustos y árboles colindantes, además de evitar el uso de productos tóxicos o herbicidas”, recalca Jiménez.
Asimismo, Los Raigones participa junto a entidades como la Fundación Somos Naturaleza y la Fundación Social Universal (FSU) en iniciativas como Alzacola, centrada en la protección de esta ave insectívora amenazada. La firma también forma parte de Somos Semilla, proyecto que impulsa ecosistemas agrarios biodiversos y equilibrados mediante repoblaciones de arbustos y árboles autóctonos en la Sierra de Montilla y talleres destinados a construir refugios para murciélagos, aliados naturales frente a la polilla del racimo.
La repercusión obtenida por Sunset Experience refuerza, al mismo tiempo, la proyección de Montilla como uno de los destinos enoturísticos con mayor personalidad de Andalucía. La combinación de patrimonio vitivinícola, innovación, paisaje y propuestas experienciales está contribuyendo a situar el territorio en el mapa de quienes buscan vivencias singulares ligadas al mundo del vino.
Tras la excelente acogida registrada ayer, todo apunta a que Sunset Experience seguirá creciendo en próximas ediciones. Lo que comenzó como una propuesta diferente ha demostrado ya su capacidad para emocionar y para confirmar que el vino, cuando se entrelaza con el paisaje, la cultura y las emociones, puede convertirse en algo mucho más profundo que una simple visita.
JUAN PABLO BELLIDO / REDACCIÓN
FOTOGRAFÍA: LOS RAIGONES
FOTOGRAFÍA: LOS RAIGONES


































