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12 mar. 2015

  • 12.3.15
La primavera no ha llegado aún, pero la berrea electoral ha comenzado. Atronadora. Y que va a durar hasta las Navidades. Porque aquí van todos y a por todas, la brama del venado, la ladra del corzo, la ronca del gamo, la parada nupcial del águila y del buitre leonado, el guarrido del raposo, el maullido del gato montesino, el crotoreo de la cigüeña, la danza del somormujo y el baile de la grulla.

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El voto, su captura y la introducción por la ranura de la urna es el clímax, el éxtasis orgásmico de los políticos. Y en ese empeño van a agotar hasta la última de sus energías. Hasta lograr padrear, hasta conseguir ponerse al frente del rebaño.

Los vencedores, claro. Que habrá también vencidos. Viejos sultanes destronados que derrotados se perderán para siempre en las oscuridades de los bosques y jóvenes galanes corneados que midieron mal sus fuerzas y acabaron revolcados.

De todo habrá hasta que llegue al fin el solsticio de invierno. Por cuyo advenimiento ya estoy, sin casi, suspirando. Porque esto va a ser una mascletá continua y un tiroteo desenfrenado del que no va a haber modo ni manera de librarse ni hallar cobijo alguno. Caerán chuzos de punta.

Y acabaremos aún más hartos de desmesuras y de costaladas. De promesas vanas y desvaríos. Que ni casi han empezado y ya tenemos una colección de despropósitos que insultan cualquier inteligencia. La primera, la de quien los profiere.

Porque ¿a quién, en condición normal, se le ocurre por ejemplo, como se le ocurrió al extremeño Floriano –si la ocurrencia fue suya– ponerse a imitar el habla catalana para intentar estigmatizar a Ciudadanos por su origen?

Pero ¡hombre! Si hay una marca reconocida y apreciada en ellos es haberlo sido y desde esa condición ser quienes allí, en territorio del nacionalismo más hostil, defender con cuajo y sin complejos la idea constitucional de España. Para no dejarlo solo en el dislate, al portavoz Hernando se le soltó la húmeda, llamó "Naranjito" a Albert Rivera y lo hizo héroe en las redes de un solo tajo.

Pero da igual el campo. En el otro que juega a mantenerse en la cabeza de la tabla y que la liga sea cosa de dos, como los últimos 30 años, su “don Limpio” Sánchez se embarró en el Ebro pretendiendo meter al otro en el fango. ¿Pero es que se cree que no recordamos quién se cargó el Plan Hidrológico Nacional, el del Agua de Aragón, los pantanos porque eran perversos y “franquistas” y los trasvases satánicos?

Aún hay memoria de Zapatero el “nuboso” y Narbona, la “desaladora”. ¿Pero acaso no han hecho pachas siempre con los ecologistas saloneros que se niegan a limpiar los cauces porque así le sale mejor la vena cursi al guru Araujo?

¿Y qué decir de los que creen que van a quedarse con la pelota de ciervas al completo y pastorear como apóstoles a la manada convertida en parroquia, la izquierda más izquierda de las izquierdas que en el mundo han sido? Pues ahí andan los “garzones” y las “teresas” a ver quién la echa más gorda, expropia más fincas, regala más cosas y promete más millones de salarios, aunque no haya puesto de trabajo, o puesto sí pero el trabajo ya inventaremos algo, por ver si se logra subir al carro de los que parecen ahí haberse quedado con la seña y quieren hacerse además con el santo y la peana.

A saber, Iglesias “el ofendido”, para quienes las preguntas son ofensas y exige púlpito, alfombra y palangana; Monedero, “el pobre”; Errejón “el becario”; Alegre el “bienpremiado” y Tania “la compuesta”, que hasta el domingo estaba en trance o de consumar boda o de quedarse sin novio, político claro.

Es esta una tropa que hace necesario volver a ver La vida de Brian para entender sus cuitas y que cuando cualquiera de las facciones que se arrogan ser lo más, más de la pureza revolucionaria y gritan "¡unidad, unidad!", ya saben que viene otra escisión de seguro. Que a este paso acaban en un popurrí de listas que no va a ver catecúmeno que ya de Ganemos, Podemos y algunos “-mos” más que aparecerán por pueblos y ciudades, la sopa de siglas va a concluir en aquelarre.

Pero si a los Podemitas les sobran advocaciones y voces, a los peperos les angustiaban los silencios. El de Rajoy era un sinvivir para los aspirantes. Esperanza, Cristina e Ignacio. Y cuando no se esperaba, se desveló el descartado. Que en realidad llevaba tiempo fuera de la baraja. La suerte estaba echada. Pero ahora serán los votos los que la echen. Esa será en mayo.

ANTONIO PÉREZ HENARES

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