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22 ene. 2015

  • 22.1.15
Llevo meses guardando encuestas para poder contrastarlas, cuando toque, con las urnas. Algunos titulares, análisis y afirmaciones sobre ellas también los he metido en la carpeta por si a sus medios y autores les entra la desmemoria. Acompañan a una portada del extinto diario Público que antes de la hecatombe socialista campaneaba asegurando que el PSOE recortaba y que estaba a solo dos puntos del PP. Lo que pasó, con el preludio de municipales, fue un desastre para la historia.

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Ahora los sondeos, cortos de recursos y número de encuestados, en frenético baile, se contradicen los unos a los otros y alcanzan en ocasiones grados de verdadero delirio demoscópico, como es el caso de El País, cuyos vaticinios mensuales resultan punto menos que increíbles.

Pero bueno, tendremos muchas pruebas del nueve para comprobarlo en este 2015 que nos vamos a pasar de campaña en campaña y de urna en urna y tiro porque me vuelve a tocar voto. Tenemos en primavera autonómicas y municipales, en otoño catalanas y para el invierno las generales y espera si Susana Díaz, amén de su feliz embarazo, no decide salir también de cuentas con IU y convoca las suyas.

En cualquier caso y más allá del san Vito de pronósticos algunas cosas si son comunes y suponen un cambio trascendental en el panorama electoral de España. El potentisimo bipartidismo es cosa del pasado y en el partido ya no entrarán tan solo ellos y los nacionalistas, que eran los que hacían caja, sino que otros actores van a tener papel estelar y cartas.

En mi opinión, la partida se va a jugar, en lo que al tablero nacional atañe –Cataluña es aparte y tiene otro tapete y diferente reparto–. a cuatro y dos son jugadores que en esta liga van de estreno: Podemos y Ciudadanos.

Está más que claro que las mayorías absolutas, salvo excepciones puntuales en algunas comunidades y ayuntamientos, pasarán a mejor vida. Los escenarios serán nuevos pero también los pactos. Para el PP, desde luego, pero aún más para el PSOE.

Porque el que los populares vayan a perder poder, del mucho que acumulan, se da por descontado –el cuánto y el dónde es el fiel de la balanza–, pero el PSOE se juega la pelleja en los envites. Porque los socialistas están peleando por la hegemonía en la izquierda y lo saben.

Quedar por detrás de Podemos en lugares clave supondría caer en el infierno griego en que están sus correligionarios. Juega a su favor que van primero las municipales y que los “Podemitas” van de tan sobrados que se han empezado a dar, antes de tener pájaros en la cazuela, algunas soberbias costaladas, unas feas como sus manejos de “casta” universitarias, sus becas Black, sus dinerillos “extranjeros” y lo de Tania y otras tontas pero dolorosas, como la que se han pegado con los costaleros sevillanos

Pero los emergentes no son solo los de Pablo Iglesias sino que, en más lento pero creciente empuje, Ciudadanos pide silla y al igual que Podemos y quizás aún más disputa a todos, incluidos a estos últimos, los votos volanderos.

Unos y otros, Albert y Pablo sí que han conseguido, antes que nada, el desplazar a quienes parecían los señalados para ocupar su plaza, IU y UPyD. Los primeros en lo que están, con los submarinos del rival a los mandos, es en cómo, cuándo y de qué manera se rinden y entregan armas y bagajes a cambio de un lugar al sol y unos escaños.

Con ello, lo que pudiera quedar del PCE de la transición queda ya definitivamente arrumbado. Esto ya es otra cosa y da igual cómo se llame. Lo de UPyD se lleva con más sordina pero tiene parecida pinta de suicidio, en este caso provocado en buena parte por un ataque ininterrumpido de personalismo de Rosa Díez.

La partida, pues, aunque coyunturalmente aparezcan otros actores será a cuatro y ello también va a hacer variar y mucho las reglas. Porque dependerá y mucho de quién sea el ganador pero, a veces, y casi más, del colocado para urdir los pactos. Que cuando pasen las municipales empezaremos a decir lo que ahora callamos.

¿Por qué no se cambia de una vez la ley electoral y quienes votamos los alcaldes somos los ciudadanos? El PP anduvo enredando con lo de la lista más votada, que tampoco es solución aceptable, pero sí lo es, y está inventado y se practica, es la elección en segunda vuelta entre los dos más votados.

A ver si lo tenemos resuelto para el 2019 porque en este año a lo que asistiremos será al requiebro desesperado en busca de la pareja de baile, aunque se le haya llamado "fea" y "guarra" tan solo dos minutos antes.

ANTONIO PÉREZ HENARES

DEPORTES - PORCUNA DIGITAL

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