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ANDALUCÍA CON UCRANIA

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Mostrando entradas con la etiqueta Desde el Llanete de la Cruz [Pepe Cantillo]. Mostrar todas las entradas
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31 ago 2022

  • 31.8.22
Querido nieto: esta carta de felicitación no llegará a tus manos hasta que tengas algunos años más y sepas leer. Es una carta muy especial, con la que pretendo transmitirte todo el cariño que “los abu” (abuelos) puedan ofrecerte –antes y ahora– y algunos datos de las circunstancias especiales que embadurnaban este mundo al que habías llegado, como consecuencia del covid-19. Mi intención es revivir en tu mente eventos ya pasados y clarificarte algunos datos importantes sobre tu onomástica y tu cumpleaños.



Además de lo ya dicho, es una carta especial en la que explicarte algunas cuestiones relacionadas con el origen de tu patronímico (“nombre propio de una persona que deriva del nombre de su padre o de otro familiar”). En este caso, tu nombre no procede ni de tu padre ni de ningún otro familiar. Ahora te explico su origen.

Es el objetivo de esta carta, asociado a la misiva de bienvenida de hace ya dos años, cuando tomaste tierra en la estación de este mundo actual, en un momento algo complicado sanitariamente hablando. Te recuerdo que empezamos el año 2020 con una plaga de sinsabores, angustias, soledad y pérdida de algunas personas cuando aterrizó entre nosotros el covid, cargado de contagios, enfermos, muertos, encierros generales como si fuéramos asesinos…

Dicho tiempo inhumano, nunca mejor calificado, duró hasta parte del año 2022. Y aun tenemos dudas sobre la pervivencia del mismo. Pero vaya, corto el runruneo de un parloteo largo, pesado y aburrido del que ya ni queremos acordamos, aunque las heridas que dejó siguen aun presentes.

El motivo principal de esta carta es recordarte y explicarte el origen y la posible antigüedad o novedad de tu nombre. Si ya te lo han relatado, estupendo. En caso contrario, te daré parte de la información y, si dejo dudas, ya las completarás tú. Pretendo despertar tu curiosidad.

Te cuento cómo, cuándo y por qué tu nombre aparece como onomástica (nombre propio) en nuestro país. Teo, como “conjunto de nombres propios de un lugar o de un país”, es muy reciente. Se puso de moda en el año 2016, hace solo seis años.

El motivo y la razón es de pura curiosidad: alguien indagó y buscó un nombre corto y desconocido (o poco conocido) para un bebé presto a nacer. El origen griego de la palabra “theo” es tan viejo como los años que ha cumplido la humanidad, pero no se reconocía como nombre propio. Volveré sobre ello.

Dicho nombre se aplica a personas desde hace más o menos seis años y, actualmente, son muy pocos los niños que se llaman así. Digamos que no le ha dado tiempo para hacerse popular. Puede ser. También es posible que no entusiasme mucho por carecer de historia o, incluso, por ser corto pero poco llamativo. Al menos, cumple la primera razón.

¿Cómo aparece? Tengo dos posibles orígenes para dar una razonable explicación. Alguien busca y rebusca un nombre propio de corto contenido en letras y le llama la atención la palabra “teo”. ¡Eureka, lo encontré! ¡Este me vale!

Te cuento: la palabra “theo” es un prefijo o sufijo de origen griego y viene a significar “presencia de dios”. Dicha palabra entra en la formación de nombres y adjetivos con el significado de “dios, presencia de dios”. Como ejemplo, valga Teodoro o Doroteo. Dicho nombre, repito, se puso de moda hace solo unos cinco o seis años.

Según estadísticas generales, en España viven aproximadamente unos 1.200 sujetos que se llamen “Teo” y ahora tendrán una edad promedio de cinco o seis años. Empieza a ser usado, aunque por lo corto que es, más bien parezca un diminutivo; pero también puede que sea dejado de lado por ser el nombre de un personaje de tebeo (ahora especificaré un poco mejor).

Referencia psicológica dada de antemano a los posibles “Teo”. Califico dicha referencia “de antemano” porque si el nombre aparece entre nosotros hace media docena de años, es imposible hacer un retrato-robot sobre virtudes, vicios y defectos de dichos sujetos.

Dicen que las personas portadores de este nombre suelen ser muy agradables y muy sociables, discretas y respetuosas. Eso es lo que dicen algunos “adelantadillos”. Vale, pero a priori hay que decir que también suelen ser afables, atentos y cariñosos, más que otras muchas personas con nombres más bonito o más agraciados. Es posible.

Vale, pero también pueden ser o son bruscos, por no decir otra cosa más bruta. La psicología “adelantadilla” dice que a los que llevan este nombre les gusta reflexionar sobre la vida y tener cerca a sus familiares y amigos. Y ¿a quién no?

El Teo de los cuentos nace en España en 1977 como personaje de una colección de tebeos infantiles. En 2007 cumplió 30 años desde que inició su andadura en el mundo de la literatura infantil, donde ha ido ganando, año tras año, la atención del mundo de los pequeños. A fecha de hoy llena un amplio espacio literario, tanto en papel como en videos de Internet.



¿Cuál es el significado del nombre Teo? Entre los diversos materiales que he ido indagando, amén de darnos una explicación, hasta he encontrado un reflejo psicológico de cómo será Teo (cualquier Teo) conforme siga creciendo. Dicho reflejo lo he citado unas líneas más arriba.

Nombre de origen griego, específicamente de la palabra "theos", que significa “dios”. Podemos usarlo como prefijo o sufijo (Teo-doro o Doro-teo). También podría ser, según algunos expertos, un diminutivo de Teodoro o Doroteo con el significado de “regalo de dios”. Pero tal diminutivo tendría que referirse a un amplio abanico de "-teos" o "Teos-".

Teo nace como titular de una colección de cuentos que se irán esparciendo –y, a la par, acumulando– hasta hacerse famosos –al ser traducidos– sus más de 150 títulos a diversos idiomas. Actualmente son unas 15 lenguas en las que aparece. El cuento escrito es acompañado, yo diría que casi arrinconado, por el uso de la producción en videos.

Teo, has crecido física y mentalmente. Tus ojitos negros escudriñan todo lo que se pone al alcance de tu mirada y empiezas a preocuparse por todo aquello que te rodea. Ante cualquier elemento llamativo, desde que parloteas, siempre respondes "es mío, mío". Todo es tuyo, ¡chaval! La curiosidad es una de tus constantes.

Cuando pase algún tiempo te preguntarás por qué te llamas Teo y comprobarás que con un nombre como el tuyo –cortito, sonoro, novedoso– no hay muchos niños, o amiguitos que lo usen. ¿Por qué? Problema de tiempo y falta de publicidad. Puede ser.

De momento, esto es solo un adelanto de lo que irás aprendiendo conforme vayas siendo mayor y tu capacidad de comprender a las personas, junto con las cosas que nos rodean, te permita interiorizar momentos, emociones, éxitos y fracasos, de los que también se aprende, aunque digan que no, máxime si solo defienden un eterno y falso mundo feliz.

Me explico. El valor de la vida está ligado a momentos cargados de felicidad, de alegría, de placer y, a la par, de sufrimiento que puede traernos un daño hiriente, una enfermedad, la pérdida de personas queridas, un tropezón con las piedras del camino. Éxito y fracaso, te repito, también educan y nos hacen más fuertes.

Termino estas líneas. Espero que crezcas cada día más feliz, cariñoso con tus padres y hermana. Para querer a los demás hay que ser generoso, abierto y comprensivo. Cargado de generosidad. Por supuesto, el mundo no se acaba en el clan familiar: hay que abrirse y compartir todo lo que se pueda con los demás.

Naciste el 31 de agosto de 2020. No tuvimos la suerte de darte la bienvenida al nacer. El virus impidió que nos dejaran verte. Bueno, eso fue lo que nos dijeron. Tu onomástica, en caso de que quisieras celebrarla, es el 23 de enero. Te diré que en la actualidad se celebra más el día del nacimiento que el llamado “santo”. A lo largo del camino te irán guiando en un sentido u otro, para que seas tú quien elija la festividad.

Con todo nuestro cariño, desde el corazón, los “abus” te enviamos un beso fuerte. Feliz cumpleaños.

PEPE CANTILLO
FOTOGRAFÍA: DAVID CANTILLO

11 ago 2022

  • 11.8.22
Desde hace varias semanas, he venido utilizando la palabra "animalismo" como título de los contenidos generales que encierran una serie de acciones relacionadas con el mundo animal y el trato humano que se le dispensa a determinadas especies. En esta columna de hoy intentaré aclarar algunas cuestiones ya abordadas con anterioridad aunque, antes de nada, me gustaría aclarar que no tengo nada en contra del “animalismo”, entendido como el movimiento que reconoce derechos a los animales. De lo que sí estoy en contra es de reconocer derechos humanos a los animales. Y la razón creo que es de Perogrullo.


Por “animalismo” nos están vendiendo ese “movimiento que propugna la defensa de los derechos de los animales”. Insisto en que no estoy en contra de los derechos de los animales. ¿Es que hasta ahora no habíamos tenido en cuenta los derechos de los animales? Depende de a dónde nos quieran llevar las posibles respuestas. La pregunta es amplia y las posibles respuestas, también. Pero lo son aun más hasta el punto de confundirnos.

La mayoría de las respuestas, por aquello de la convivencia con animales desde siempre, parece que hasta nos han sonado bien. Pero si damos un paso más nos topamos con conductas como el bestialismo o la zoofilia.

El diccionario de la Real Academia Española define "zoofilia"  (palabra que se compone de "zoo" y "filia"), en primera instancia, como “amor a los animales”. Quede claro que, en general, humanos y animales convivimos, mejor que peor, desde que habitamos, compartimos o luchamos por este planeta.

La segunda definición es un poco menos fina o elegante. Quizás por ello nos hemos atrevido a usar la palabra “amor” en la primera definición que, ciertamente, es aprovechada con mucha generosidad con bastantes animales, sobre todo con aquellos que han compartido desde siempre parte de la vida con nosotros.

La segunda definición de zoofilia, como digo, se refiere nada más y nada menos que a la “relación sexual de personas con animales”. Y ya tenemos el primer tropezón serio. El prefijo "zoo", según vaya completado o acompañado, puede tener varios significados.

La palabra "bestialismo" nos lleva a "bestial", es decir, “brutal o irracional”, de modo que ya ha quedado perfilada también la relación sexual desde el bestialismo. Pero, normalmente, se refiere a relaciones sexuales con animales domésticos o domesticados.

La zoofilia y el animalismo, como prácticas, surgen con la domesticación del animal que es admitido con mayor o menor aceptación en los grupos humanos. La antigüedad del bestialismo la documentan grabados rupestres hallados en cavernas. También aparece en bastantes iglesias rurales, lo que confirma que es una actividad extendida pero sin que las autoridades le presten mayor atención. La realización de algunos movimientos en contra del bestialismo surge con más peso en algunos casos llamativos por el escándalo que hayan podido ocasionar.

Bestialismo es el contacto sexual de cualquier índole con un animal, mientras que "zoofilia" designa la atracción sexual por un animal, la estimulación erótica a partir del mismo, lo que involucra vínculos sentimentales (amor, si se quiere) y no necesariamente implica coito o contactos físicos sexuales en un principio.

Ciertamente, la excitación experimentada por una persona como efecto de contemplar animales coitando es zoofilia. En un principio, en el ambiente rural era más frecuente tener sexo con las hembras de cabras, ovejas, burras o vacas. La aclaración que explica tal facilidad es que dichas hembras son más dóciles y fáciles de manipular que sus machos.

Estamos, pues, ante un trastorno sexual que supone una atracción erótica que excita el deseo sexual hacia otros animales. También llamada "bestialismo" en los casos en los que el sujeto consuma sus fantasías, la zoofilia es un trastorno que puede llevar a graves efectos en quienes lo sufren.

Existen personas zoofílicas que presentan una fijación con una especie en concreto y otros que se sienten atraídos por diversas especies. Hay que tener en cuenta que algunas prácticas zoofílicas son llevadas a cabo de manera sustitutoria ante la imposibilidad de acceder al objeto de deseo verdadero, siendo éste las personas.

Las prácticas zoofílicas solían darse en zonas aisladas y de difícil acceso, generalmente en ámbitos rurales. En este tipo de ambientes, el contacto humano, aun hoy, puede llegar a estar muy limitado, mientras que el acceso al ganado y otros animales es relativamente sencillo. Ésta es una de las características comunes entre las personas con zoofilia: la soledad y el aislamiento.

¿Ha estado prohibida la zoofilia? En líneas generales no hasta inicios del siglo XXI, cuando  se aprecia un endurecimiento de las legislaciones sobre la zoofilia, debido, como destacamos antes, a presiones de agrupaciones y a diversos escándalos.

En España, la zoofilia no está prohibida expresamente. Solo el artículo 337 del Código Penal establece penas de tres meses a un año de prisión “para quienes maltraten con ensañamiento a animales domésticos causándoles la muerte o provocándoles lesiones”. Y eso gracias a una revisión del año 2016, a partir de reconocer que “en España existe un mercado negro de bestialismo”, como efecto también de la presión del Partido Animalista, algo que me parece muy razonable.

Los objetos del deseo zoófilo solo dependen de las ganas del sujeto correspondiente. Los mamíferos predilectos para fornicar, más o menos por orden de preferencia, son las hembras equinas: burras, yeguas y mulas; las cabras, las terneras, las vacas; los perros y perras; los gatos, corderas y ovejas, las cerdas y los lechones.

Simios como los orangutanes y el chimpancé, machos y hembras, figuran entre los favorecidos por los zoófilos. Se conocen casos de relaciones sexuales humanas con osos amaestrados. También figuran en la enumeración de los animales usados por los humanos con fines eróticos una nutrida diversidad de otras especies: aves como ocas, patos y gallinas; mamíferos acuáticos, peces, insectos y arácnidos.

Sin embargo, en el caso de la zoofilia, los animales en cuestión no tienen capacidad de dar o negar el consentimiento o negar el consentimiento a quienes quieran tener prácticas de índole zoofílica, con lo que, según nuevas voces, se suponen que están siendo violados o violentados.

PEPE CANTILLO


NOTA: Los comentarios publicados en la sección de Firmas no representan la opinión de Andalucía Digital sino, exclusivamente, la de sus autores. En ese sentido, este periódico no hace necesariamente suyo el contenido recogido en este espacio.


14 jul 2022

  • 14.7.22
Hoy me centraré en el papel y en el valor que puede ofrecer la tenencia de un animal para el conjunto de la familia. Les llamamos "animales de compañía" en lugar de "mascotas". Creo que no cambia nada de importancia en el terreno de dichos animales, pero las ganas de novedad achuchan. Es más bonito llamarlos "animales de compañía": es más elegante y finolis que utilizar el término "mascota".


Dejemos claro el encajonamiento moderno sobre cómo llamar a un conjunto de animales para convivir con los humanos. ¿Qué son animales de compañía? Son especies domésticas mantenidas principalmente para proveer de contacto social y placer a los humanos, en lugar de ser para producción o de llevar a cabo alguna tarea.

Dentro de aquellos se encuentran los perros y los gatos (incluyendo los que están en condición de abandono o son callejeros). En nuestro país se aceptan aves y peces ornamentales y algunos pequeños mamíferos como hámsteres y conejos. También se pueden incluir los caballos. Cabe resaltar que en nuestro país es ilegal y, por tanto, está castigado por la ley, la tenencia de especies silvestres como animales de compañía.

Estoy sobreentendiendo que tal o cual animal es el preferido en cada grupo familiar, que dicho animal cubre un papel muy importante para la convivencia. Es de todos: todos lo cuidamos y todos nos encargamos de darle de comer, pasearlo y asearlo –por el bien del animal y de los familiares que forman dicho conjunto–. Luego, la realidad será aplastante y podrá aparecer toda una gama de dificultades a la hora de atender la mascota.

¿Por qué todo este sermón? Razones hay para ello, aunque la información sale casi sola si se tiene una mínima capacidad de observación. Los datos en los que me baso son de sobra conocidos y respaldados por un estudio oficialmente aceptado consistente en ver cuántas veces se ha entrado en Internet comprobando qué buscaba el personal.

La pandemia dispara un 44 por ciento el número de animales de compañía. Ya puede que casi nos hayamos olvidado del paso por el desierto del encierro cercados de virus. Esa cantidad de animales adoptados para cuidarlos es un número que habla por sí solo. Por otro lado, hay que tener presente el aumento de perros, sobre todo, que esperan un alma caritativa para pasar a vivir en compañía.

Las perreras están en estos momentos a tope. Soy poco crédulo y la pregunta tediosa surge empujando. ¿Cuántos animales más serán soltados de nuevo o llevados a las perreras porque nos hemos cansado de tanta obligación? No pretendo ser mal pensado pero tampoco olvido la realidad de otros tantos momentos cargados de abandonos.

Los resultados de tales recuentos han dado una lista de la situación en el que se encuentran algunos de ellos. Parece ser que los datos aportados por el estudio están hechos por Semrush, plataforma de software como servicio. Sus funciones incluyen clasificación de datos y recopilación de información sobre cada tipo de animal.

Doy un rápido repaso a una lista de dichos animales en la que sobresalen perros y gatos por ser los más populares y conocidos por el personal. En segundo lugar están otros animales, que aunque también son llamativos y novedosos, no sobresalen en la lista de los más deseados.

Perros

Entre 2019 y 2021, el perro fue el animal de compañía más buscado en Internet, llegando a superar el millón de búsquedas en 2020. Perros que tampoco podían salir mucho salvo que sus dueños jugaran al escondite con ello y éstos le servían de excusa o justificación para salir.

Gatos

Son los segundos de la lista, con una media de búsquedas de 250.000 intentos mensuales. En este caso hasta se buscan con marca: “gato persa”, “egipcio”, “siamés” y “bengalí”. Ya que me interesa el minino, compro uno de marca, para pavonearme con él...

Conejos

Han sido numerosos los conejos buscados en los bardales virtuales. Mucha gente ha adoptado un conejo como animal de compañía más novedoso, y esto se ha visto reflejado en las búsquedas de Internet, puesto que el conejo es el tercer animal de la lista por orden de preferencia (77.000 búsquedas). En cuanto a las búsquedas relacionadas con las familias conejiles, el interés ha ido por en “conejos enanos”, “conejos toy”, conejos belier” y “conejos bebés”. Y, de paso, se buscaban jaulas de conejos. Igual los conejeros no sabían que el conejo también puede estar libre, recorriendo la mansión que le adoptó.

Tortugas

Estamos ante la cuarta categoría de animal de compañía rastreado por los buscadores. Las tortugas son una categoría de animal de compañía muy buscada y deseada en los últimos dos años, con una media de 66.068 búsquedas al mes. A la hora de adoptar esta especie como animal de compañía hay que saber cómo cuidarla y tener el espacio que necesita y, sobre todo, verificar que no sea una raza en peligro de extinción.

Los datos reflejan un interés especial por la “tortuga marina”, “tortuga de tierra”, “tortuga laúd”, “tortuga mora” y “tortuga caimán”. Posiblemente, la gracia y lo bonito que pueda ofrecer la tenencia de tal tortuga desaparezca dentro del cerco familiar en el que entró porque es un animal más tranquilo y ordenado.

Agapornis

Estamos ante un ave llamativa por sus colores y, por tanto, muy buscada. Es tan deseada que con 66.000 búsquedas mensuales casi desplazan del ranking a las tortugas. Son aves que están muy buscadas, por encima de canarios y pericos. Posiblemente, su colorido sea la clave para desearlos. Son loros pequeños, de cola corta y de un colorido muy llamativo, que los hace aun más deseables.

Hasta aquí los animales más rastreados en Internet por su vistosidad y más deseados para tenerlos como animales de compañía. ¿Razones de su deseo? Conocidos y muy aceptables en cuanto a compartir tiempo con ellos sean perros y gatos, porque son más familiares y les gusta que estemos junto a ellos.

La segunda parte del rastreo a la búsqueda de un animal para tenerlo en casa, creo que el lorito se lleva la palma porque o bien en jaula o bien suelto, no da mucho que hacer, es decir, está pero como si no estuviera.

Unas pequeñas sugerencias. Tener animales acorta el tiempo para dedicarlo cada cual a lo suyo. Las tiendas de animales están para vender y nos ofrecen sus mejores ofertas, pero pensemos que hay muchos animales que han sido extraviados, abandonamos, se escaparon porque son muy listos... Las distintas posibilidades para pasar de una familia a una perrera, gatera, pajarera… están al alcance de la mano.

Pasar de mascotas a sombreros es fácil. Lo que sí creo es que es más grave de lo que quisiéramos. Sentirse abandonado debe ocasionar mucha congoja traducida en aflicción, angustia, pena, dolor, soledad… Aunque, con el tiempo, todo se cura. España encabeza el número de abandonos de animales. Las protectoras españolas recogieron en 2020 alrededor de 286.000. Si deseas tener una compañía no humana ¡salva un animal de la inclusa!

PEPE CANTILLO

30 jun 2022

  • 30.6.22
Las especies invasoras han ocasionado un problema medioambiental sin precedentes y, desde luego, la mayoría de ciudadanos no nos hemos percatado de ello. Dominan el hábitat y, poco a poco, terminan con las especies autóctonas. Ese es el gran peligro: animales okupas.


Cuando nos referimos a animales invasores hemos de tener en cuenta que suelen ser dañinos para el entorno en el que se han aposentado y peligrosos para las especies autóctonas oriundas de tales territorios. Según datos oficiales, la lista de dichos invasores ha aumentado de forma considerable.

Animalitos que son perniciosos y destructores y que, en poco tiempo, dominan tanto a la fauna autóctona como al medio ambiente. En la actualidad, el número de invasores supera las 300 especies y aunque la ley prohíba la entrada de determinados ejemplares, no siempre se puede controlar. Gran problema: están afectando a la biodiversidad mundial.

¿Cómo entran en territorio ajeno? La mayoría, por no decir casi todos, como llamativas y curiosas mascotas que, con el tiempo, serán abandonadas (soltadas) por sus dueños, cansados de tenerlas. Del amplio número de especies dañinas citaré algunos ejemplares como botón de muestra. Empiezo el recorrido por los más conocidos y, visto lo visto, por aquellos que han molestado más en todos los sentidos, incluida la tranquilidad de los humanos.

Cotorra argentina y cotorra de Kramer

Ambas son curiosas por sus llamativos colores y, aunque no suelen ser muy amigables, tampoco dan la “espantá”, razones suficientes para despertar la curiosidad de grandes y pequeños. Son escandalosas y folloneras, amén de producir abundante suciedad, lo que provocó su pronta puesta en libertad, adaptándose con facilidad a un hábitat que les agradaba. Hasta han dado pie al dicho “hablas más que una cotorra”.

En 2016 se calcula que había 27.000 cotorras y unos 3.000 ejemplares de Kramer, la mayoría en Andalucía, Madrid y Valencia. Se concentraron en zonas de abundante arboleda y temperatura agradable. Dicen que la Kramer aparece en Reino Unido en 1850 y, desde ahí, conquista el resto de Europa.

Ambas cotorras afectan a otras especies autóctonas, dañan la vegetación y la agricultura; también son transmisoras de enfermedades. Están absolutamente prohibidas después de la limpieza que se ha realizado de este tipo de aves.

Un dato importante y cercano a nosotros: cuando ganaron la libertad, se calcula que había unos 165 millones de gorriones, de los cuales se han cargado, en una década, más de un 7 por ciento. Desde que las eliminaron de Valencia, han vuelto a verse algunos gorriones. En mi barrio tenemos mal recuerdo de ellas y aun vemos pocos gorriones. En Madrid se han eliminado más de 2.000 ejemplares.

Mosquito tigre

Estamos ante un animal tan pequeño que se hace difícil de detectar. Casi no se le ve, no pesa nada, no hace un zumbido sobre tu cabeza cuando ya estás a punto de dormirte como ocurría con el mosquito trompetero. Es el rey de los humedales cargados de hierba: el calor le ayuda para, rápido, acudir al olor del visitante que solo se entera después de ser picado.

Es un insecto que vino para quedarse. Hace dos sábados saltó a las noticias y dieron algunas información sobre su aposentamiento en partes de Valencia con su dañina presencia. ¿Por qué es una plaga? Como detalle importante, cuando aparece en 2004 se prohibió fumigar y se ha expandido alegremente. Por supuesto, no tiene enemigos. En un santiamén (una hora) pueden regalar de 30 a 40 picaduras a humanos, animales domésticos y silvestres y están terminando con los mosquitos nativos.

Sus picaduras son “duras” de aguantar, allá donde huele un trozo de humano (pequeño o mayor) sin que te enteres, pica, chupa sangre y te deja un escozor con un dilema fuerte: si te rascas, aun pica más; caso contrario, hay que tener sangre fría para no rascarse. De los artículos que venden para suavizar el picor, muchos de ellos no resuelven nada. Por si fuera poco, el mosquito tigre no actúa exclusivamente de noche, de modo que podría decirse que no descansa.

Proviene de Asia. Es un potencial portador de enfermedades parasitarias como la fiebre amarilla o el dengue. Llega a nosotros en barcos de transporte de mercancías y en contenedores con agua. Empezó a poblar el Mediterráneo a partir de 2004 aunque ya hacía turismo en 1979.

Tortuga de Florida

Aparece en España como mascota en la última década del siglo pasado llegando a ser muy popular. Después de un tiempo será abandonada en el ecosistema por sus dueños, que se han cansado de ella o se escapa buscando en qué entretenerse. Ya suelta es bastante agresiva y se reproduce con facilidad, por lo que el aumento de ejemplares es considerable. Primer problema: desplaza totalmente a las nativas que están en franca decadencia.

Actualmente está prohibida su comercialización, enfrentándose a fuertes sanciones económicas quien la venda o la tenga. El primer afectado será la tortuga autóctona (galápago), que se rinde ante el agresor que domina los mejores lugares. Su introducción tuvo como consecuencia el desplazamiento del resto de tortugas autóctonas debido a que el invasor estaba acostumbrado a competir con otras especies.

Rana toro

Está considerada una de las especies invasoras más temibles del planeta. Por lo general, todas las especies foráneas suelen ser peligrosas. Aparece en el delta del Ebro en 2008. Procede del norte de América. Si la comparamos con la especie autóctona, se entiende bien el problema y el peligro que supone. La rana autóctona mide entre 8 y 15 centímetros, mientras que la invasora suele medir de 10 a 20 centímetros y llega a pesar entre 60 y 900 gramos, según ejemplares.

Viven en agua dulce y es bastante peligrosa. Como curiosidad, fue transportada a Méjico como alimento y, rápidamente, se extendió por el resto de América y por Europa. Es una de las especies invasoras más agresivas, por lo que no tiene enemigos a la vista. ¿Cómo llega al Ebro? Se le ha podido escapar a alguien (¿?). No obstante, parece que fue soltada con toda intención.

Esta rana se come cualquier cosa que pueda meterse en la boca, incluidos pequeños roedores, pájaros y, por supuesto, ranas autóctonas. Es un verdadero metiche. Puede saltar hasta dos metros. Vive un promedio entre 6 y 10 años, aunque cautiva llega a 16 años. Se llama "toro" de apellido porque el ruido que emite se parece mucho al de una vaca.

Siluro

Es un pez que llega a pesar más de 100 kilos y a medir cerca de 2 metros. Es un peligro grave para el resto de fauna y flora. Originario de los ríos centroeuropeos, fue soltado en el embalse de Mequinenza (Zaragoza) en 1974 por pescadores alemanes. Con él llegó la barbarie para el resto de fauna acuática. En el Ebro se ha convertido en un castigo para cualquier ser vivo. En un pantano es todo para él. Por ley se debe matar a todos los que se capturen.

Como curiosidad cercana dejo dos citas. Los ríos españoles acogen más de 300 especies invasoras. El Guadalquivir tiene más peces exóticos que autóctonos. Entre ellos destaca el siluro que, además, ya amenaza Doñana, puesto que no le quedan vecinos para su capacidad destructiva.

Cangrejo rojo

De todos los animales foráneos mencionados, este crustáceo rojo tiene una gran importancia en este caso para la economía de una zona del país relacionada con la cría de este bichejo, además del impacto que causa sobre otras especies.

En 2016 se prohíbe su comercialización por sentencia del Tribunal Supremo, lo que causa un serio problema en Isla Mayor (Sevilla) porque se cargaba la economía del municipio basada en la cría de este animal. Pleiteando, el Gobierno andaluz consigue esquivar la sanción al proponer un plan de control. Las consecuencias negativas están presentes, porque no solo vive en Isla Mayor. Ríos, arroyos, lagunas, marismas y cualquier charco de agua están al alcance de este cangrejo. Las consecuencias negativas ya han dejado un serio problema en las zonas donde ha llegado a establecerse.

PEPE CANTILLO

16 jun 2022

  • 16.6.22
Diariamente, cuando salgo a pasear, me encuentro con personas acompañadas de perros de toda clase y condición. A estos animales los calificamos de "animales de compañía". Es decir, son animales que viven con los humanos, integrados en el seno de las familias. Perros y gatos son dos de los animales de este grupo a los que se pueden añadir otros, siempre que no se les utilice para obtener beneficios y que no sean salvajes.


Diferencias entre animal doméstico, mascota y animal de compañía. Las tres calificaciones se vienen usando por igual desde el momento que se pone por medio el término “animal de compañía”. Las diferencias estriban en que los animales que calificamos como domésticos pertenecen a especies tradicionalmente acostumbradas a convivir entre humanos.

Animal doméstico es aquel que abarca especies criadas, reproducidas y que viven con los humanos y no pertenecen a la fauna salvaje. Aquí entrarían aquellos que se crían para carne, uso de las pieles, aquellos que dan leche, a los que se añaden los animales de carga y los que trabajan en la agricultura.

Las mascotas son animales tanto domesticados como de procedencia salvaje (ojo al asunto "salvaje") que hemos ido añadiéndolos a nuestra vida cotidiana y que mantenemos por afecto o ternura; en otras palabras: para disfrutar de su compañía.

El diccionario define "mascota" como “animal, o cosa que sirve de talismán, que trae buena suerte”. Digamos, aceptando dicha definición, que en su origen pueden tener una connotación de amuleto que da beneficios a quien lo posee.

El término "mascota" queda sustituido por el de "animal de compañía", que parece, en principio, ofrecer más atención, mimo y cuidado frente a la mascota, que –dicen– no lo requiere tanto. Pongamos por ejemplo el perro y el hámster. Otra de las razones aducidas para anular el concepto "mascota" se basa en que dicho término tiene una connotación utilitarista entendida ésta como actitud que valora exageradamente la utilidad.

Cada cual piense lo que mejor le parezca en referencia a dicho sustantivo. En el caso de los animales de compañía, tanto el ejemplar animal como el humano están estrechamente conectados; en caso contrario, el animal lleva las de perder. ¿Hay quien dé más?

Todos los cuidadores de animales de compañía son responsables del bienestar de las especies que conviven con ellos porque son parte del núcleo familiar. Para garantizar tanto la sana convivencia con los demás ciudadanos como el bienestar de perros o gatos hay que tener muy claro que dichos animales deben estar bien cuidados en referencia a la salud, a la comida, a salidas al exterior...

El bienestar animal creo que no está en llamarles "animales de compañía" en lugar de "mascotas" y sí está en cuidarlos debidamente en el sentido más amplio de la palabra "cuidar"… ¿Por qué "animales de compañía" y no "mascotas"? Tanta variedad de denominaciones es moderna, por aquello de querer cambiar nombres, situaciones y formas de convivencia humano-animal. Dicen que la palabra "mascota" tiene una connotación de objeto.

El hecho es que al hacer referencia a animales hay que distinguir entre “domésticos", "de compañía", "mascotas", "salvajes”. Esta última clasificación de animal está legalmente prohibida y quien los introduzca en el país será duramente sancionado, multada su tenencia, lo que no quita que sigan colándola en el ámbito humano/familiar.

El animal de compañía pertenece al grupo de especies domésticas que comparten el día a día junto a los humanos. Los animales de compañía por excelencia son los gatos y los  perros, a los que se añaden algunas otras especies de aves, peces, y mamíferos pequeños como el hámster, el conejo, algunos tipos de ratas…

Debe quedar muy claro que son especies domésticas principalmente para contacto social y para procurar placer a los humanos, en lugar de ser para producción o de llevar a cabo alguna tarea remunerada –se entiende que para beneficio del dueño–.

Oficialmente nos dicen que los conceptos de "animal doméstico" y "animal de compañía" vienen a cuento porque permiten diferenciarlos más fácilmente. Creo que tal diferenciación estriba en que los animales domésticos conviven desde tiempos inmemorables con los humanos, tanto si son para disfrute y acompañamiento como si son de uso agroalimentario. Y al animal de compañía lo han camuflado porque parece sonar mejor que "mascota". ¿Dicha situación hay que cambiarla?

En síntesis, habría que decir que tanto la mascota como el animal doméstico cumplen un papel de acompañamiento. Los animalitos que conviven con nosotros, llamémosle como queramos, cumplen un amplio papel en sentido físico y emocional para ambos, pero siempre que hayan sido aceptados por los miembros de la familia. ¿Por qué?

La respuesta más simple es la siguiente. Un hijo pequeño se empeña en tener, por ejemplo, un perrito. Insiste, llora, refunfuña, no obedece… ¿Qué hacer? De acuerdo, te compramos un perro, pero hay que sacarlo todos los días. “Vale, dice el rorro”. Llegará un día en que no tenga tiempo y, en el peor de los casos, tendremos un animal vagando solo porque ha sido abandonado. ¿Suena esta película? Por desgracia sí.

“Los estudios realizados sobre el tema demuestran que las mascotas mejoran nuestra calidad de vida, tanto emocional y físicamente. La compañía de la mascota evita la soledad que a corto plazo puede llevar a la depresión al estimular el contacto con el animal de compañía favorece un cierto estado de bienestar y disminuye el estrés en la medida que aumenta la necesidad de cuidar al animal del que se es responsable”.

Quienes tienen un animal de compañía reparten con él caricias, juegan, pasean, le hablan contándole los pesares diarios que sirven al dueño de desatasco mental, según dicen los especialistas y reiteran los psicólogos. La compañía del animal mitiga la soledad humana, aunque tengo mis dudas.

Volvamos a matizar el papel de la mascota. Acompañan al poseedor minimizando el estrés y evitando la soledad, la depresión y provocando sentimientos positivos de bienestar emocional, incluso cierto grado felicidad. Maravilloso, ¿verdad?

Esa es la teoría. La práctica diaria va por derroteros distintos y los tropezones que puedan aparecer durante el día dejan marca en el comportamiento personal. Tener una mascota ofrece un relax y una obligación a veces bastante incómoda. ¿Motivo? La responsabilidad con el animal no se puede manosear con un "ahora sí", "ahora no", "pues luego…ya veremos".

PEPE CANTILLO
FOTOGRAFÍA: JOSÉ ANTONIO AGUILAR

19 may 2022

  • 19.5.22
Escribir sobre animales, su cuidado y defensa, se me antoja algo temerario por la simple razón de que recorre por nuestro entorno un encubierto fanatismo de cara a la defensa de los mismos. Algo así como si las personas que no gozan de la compañía de un perro, un gato o una iguana con los que compartir parte de su tiempo fueran agresores o maltratadores de los animales llamados “mascotas”.


El animalismo es un “movimiento que propugna la defensa y los derechos de los animales”. Hasta ahí, nada que objetar y mucho terreno para poder felicitar por una defensa sana, libre, del mundo animal. Por curiosidad, dejo una breve nota sobre las iguanas, que son reptiles parecidos a los lagartos, algunos de los cuales pueden alcanzar un metro de longitud. Proceden de América meridional y su carne y huevos son comestibles. Están de moda. Más adelante hablaremos de estas especies que nos invaden y son adquiridas como animales de compañía.

Por otro lado, está brotando un fuerte movimiento de personas que hasta ahora no tenían mayor problema con este asunto pero el fanatismo proanimal e, incluso, los desmadres del movimiento animalista, lo están provocando o, si suena mejor, lo están instigando.

Cito textualmente: “Denuncian a un hombre de 24 años por agredir con patadas y puñetazos a sus tres perros de manera 'cruel' e 'injustificada'”. Este titular de prensa es del pasado lunes 16 de mayo. Los perros los tenía en jaulas separadas y los agredía a su gusto. ¿Maltrato animal mondo y lirondo? Por supuesto que sí, aunque no se citan las causas. La acción policial ha entrado ya a aclarar dicho comportamiento.

Preguntas pertinentes e incluso impertinentes: ¿Se acogen animales a mogollón para estar en la cresta de la ola? ¿Estaba dicho sujeto en condiciones de atender nada menos que a tres perros? ¿Acogemos uno, dos o tres perros porque yo soy un machote capaz de lo que sea? No quiero ni pensar en las causas de tal sobredosis animalista.

No estoy en contra de tener “mascotas” ni tampoco sombreros. La mascota es “un animal de compañía  que sirve de talismán y además (dicen) que trae buena suerte”. Cada cual emplea su tiempo y sus ingresos en aquello que le puede satisfacer más. Pero ojo a los listillos de turno que ofrecen gangas en cualquier terreno y de paso –esa es su intención– nos engañan y juegan con nosotros.

Ejemplo al caso. He leído que la Policía ha asestado un golpe a una red online de venta de perros que morían días después de ser entregados a sus posibles dueños. Internet es el infierno y el paraíso de la vida actual, de donde lo mismo surge información interesante y muy válida como basura que salpica todo lo salpicable y, de paso, engaña o tima.

En otra esquina de este conglomerado de animales, con idas y venidas de mil sitios, se ha puesto en marcha un negocio que por Internet ofrece perros a buen precio. No sé por qué los negocios virtuales me crean desconfianza.

Quiero pensar que tales negociantes solo codician ganar dinero, no matar “la gallina de los huevos de oro”. Pero… algo debe provocar la muerte a muy corto plazo de tales animalitos. Conclusión: nuestro mundo está cada vez más plagado de zorros (“personas muy taimadas, astutas y solapadas”) o, si lo prefieren, de hienas (“personas de malos instintos o crueles”). Escojan al animal que mejor cuadre con el cernícalo humano (“persona ruda, grosera o poco sensible en su comportamiento”). ¿Hienas?

Recordemos que la hiena es un “mamífero carnívoro, de pelaje áspero, gris amarillento, con listas o manchas en el lomo y en los flancos, que llega a los 70 centímetros de altura en la cruz y algo menos en la grupa, nocturno y principalmente carroñero”. Por cierto, la referida gallina es el título de un poema de Samaniego (1745-1801), en cuya obra hace un reflejo de las debilidades humanas.

Repito que la curiosidad no me ha llevado a desgranar las causas de esta noticia. Me interesa más desarrollar una serie de información de cara al trasfondo de tan traído y llevado tema en el que el animalismo –en un sentido muy amplio– y la postura “anti” están a verlas caer.

Como nuestro mundo es muy aburrido, hay que animarlo y, de paso, motivarlo con ofertas-sugerencias. Aquí entran los llamados animadores de lo que sea, hagan falta o no, cuyo nombre ahora es youtuber que pasea peces en un carrito fabricado ex profeso para ello. Estamos ante la nueva moda adaptada para pasear a tu mascota.

Leo en Google: “Un youtuber es una persona que comparte vídeos atractivos para el usuario en los que se le ve haciendo algún tipo de actividad concreta”. Digamos que es un productor y gestor de contenido audiovisual que usa YouTube como su plataforma de comunicación. Incluso pueden estar patrocinados por determinadas firmas comerciales. “La pela es la pela....” y se trata de sacar dinero de donde sea y como sea.

Reafirmando el papel del youtuber, hay que decir que va provocando la curiosidad del resto del personal y, como posible consecuencia, la posibilidad comercial se dispara –o, al menos, no muere ahogada en un charco–.

Animales y su defensa, protección, uso… están muy de moda. Sobre todo, ese tipo de especies que se mueven con mayor o menor resguardo por nuestra parte: unos por estar sobreexplotados; otros por usarlos indebidamente (dicen). Las razones son muchas y, para los animalistas, son de sumo interés; para otros, son de uso cotidiano y en contra de los llamados animalistas.

La Ley de Protección Animal está en la calle. ¿Acertada? ¿Desconcertante? ¿Cumplibles sus planteamientos? Solo podemos decir que están en la calle y ya veremos cómo se puede desarrollar para proteger y no para explotar por aquello de que está de moda un posible animalismo a ultranza.

¿Cuáles son las prohibiciones y obligaciones de la nueva Ley de Protección Animal? El animalismo es todo un “movimiento que propugna la defensa y los derechos de los animales”. Pero deja en el aire toda una serie de recovecos, como el de los animales importados de sitios mil: animales que son bonitos o feos, eso es lo de menos. ¿Son adaptables a nuevos territorios como si fueran paraísos prometidos por el paso del tiempo? Hablaremos de ello más adelante.

PEPE CANTILLO
FOTOGRAFÍA: J.P. BELLIDO

5 may 2022

  • 5.5.22
Hoy quisiera invitar a los lectores a un viaje de ida y vuelta a la isla de Utopía. Ida para aprender, asimilar, hacer un racimo de propósitos que cumplir; vuelta para poderlos regalar a quienes nos rodean a lo largo de todo el año. Siempre la ilusión preñada de esperanza ofrece sueños que verdean con el confortante sol de primavera.


Etapas que vamos cubriendo en el viaje que es la vida, hacia un santuario final o hacia ninguna parte, dependiendo de los planteamientos asumidos e interiorizados por cada uno de nosotros. Un peregrinaje que deja atrás todas las huellas que no volveremos a pisar. Ilusiones, sueños, promesas, esperanzas, deseos, fracasos, frustraciones se arraciman a lo largo de todo ese trayecto vital.

¡Promesas! Somos conscientes de que hacer promesas es muy fácil, que cumplirlas no es tan sencillo y que olvidarlas puede ser lo más normal. Ser buenas personas es parte del desafío que debemos asumir, reto que depende de cada uno de nosotros. Por intentarlo, que no quede, aunque nos suene a irrealizable e inalcanzable. ¿Mera utopía? El mundo, nuestro mundo, sería un desierto sin la utopía.

Sitúo Utopía intentado explicar en qué consiste, qué ofrece, qué representa. Utopía es el modelo de ciudad ideal que plantea Tomás Moro (1478-1535), canciller de Inglaterra con Enrique VIII y que, por no doblegarse a los deseos del rey, fue decapitado. Es una de las obras más trascendentales de la historia de la literatura en la que Tomás Moro retrata cómo debería ser el Estado perfecto.

Paradójicamente, Utopía es una isla compuesta por cincuenta y cuatro ciudades-estado en donde todo está planificado para una convivencia humana organizada racionalmente. No existe propiedad privada y todos, tanto hombres como mujeres, trabajan para todos.

Vivienda, agricultura, política o distribución del trabajo y el asueto están debidamente organizados. Se vive en un ambiente de libertad, de tolerancia, incluso religiosa, donde la violencia está desterrada. Su ideal de vida es el pacifismo y su moral hedonista.

Moro está muy influenciado por La República de Platón y a su vez, él, será fuente de inspiración para que el filósofo Tommaso Campanella (1568-1639) escribiera la Ciudad del Sol o Francis Bacon (1561-1626) la Nueva Atlántida, obras en las que ambos ofrecen una concepción de ciudad ideal. La influencia de Moro está muy presente en pensadores de los siglos XVIII y XIX y entre ellos, en Carlos Marx.

Utopía, palabra inventada por Moro, significa “en algún lugar no existente” (u-topos). El estado perfecto solo existe en ese lugar utópico dominado por la razón natural y al que ni tan siquiera hubieran llegado los principios emanados del cristiano, según decía su autor.

La obra fue expurgada por la Inquisición. Indudablemente, Moro plantea una utopía inalcanzable, atrevida pero ilusionante: atrevida frente a la avaricia, el mangoneo de unos, la mentira, el interés por el beneficio propio y en contra del bien común de la mayoría.

Si a alguien le interesa conocer el perfil de este político, abogado y filósofo, le recomiendo ver la película Un hombre para la eternidad, en la que se dibuja un buen retrato de este pensador. La película, muy bien ambientada, no defraudará si consiguen ir más allá de los oropeles y las intrigas palaciegas; mucho menos defrauda la lectura de su magnífica obra. Un solo pensamiento como broche final: era un humanista de talla, una persona íntegra moralmente, comprometido con la verdad.

Pero como las ilusiones son las únicas golondrinas que vuelan libremente por nuestro cielo mental, no es de recibo tirotearlas con cartuchos de pesimismo o tristeza negadora y, por eso, voy a confeccionar una lista de peticiones. Son ideales para compartir con los demás: respeto, honradez, empatía, solidaridad, tolerancia, capacidad para con-partir, para ayudar... Esos serían algunos de los deseos que me gustaría cultivar.

Soñemos con ser lo suficientemente inteligentes como para desarrollar esas capacidades que nos permitan convivir con los demás, prestando especial atención a sus inquietudes, sentimientos, necesidades y, si es posible, derrochando empatía. Convivir es ser capaz de ponerse en la piel de los demás, tolerar, aceptar sin pretender moldear a nuestro antojo.

Ser capaces de respetar practicando una escucha activa, proponer antes que imponer en pro de soluciones a problemas comunes. Ello implica respetar los derechos de los otros y ser capaces de trabajar por el consenso.

Desterrar la violencia –ya sea física, psíquica, o ideológica– sería uno de los primeros escalones que subir en esta escalera para conseguir la armonía con uno mismo y con los otros. Y todo lo dicho no es una carta a los mercantilizados Reyes Magos, ni a Santa Claus, San Nicolás, Papá Nöel o a amigos invisibles que, instaurados en las flamantes catedrales de los centros comerciales, nos venden la luna y nos incitan a un consumismo desaforado –y en muchos casos superfluo– pero que despierta sensiblería y papanatismo en los paganos –los que pagan– que actuamos como marionetas manejadas por la enredante publicidad.

Los Reyes Magos han sido, hasta ahora, el universo imaginario de un mundo circundante que bien podríamos llamar pre-aldea global. Anclados en costumbres religioso-sociales, aun nos hacen vibrar a pequeños y mayores y eso está bien para no perder identidad cultural. El problema surge cuando derrochadoramente nos sumamos a todos los iconos festeros y de todos queremos recibir algo.

Es claro que cualquiera de estos personajes, ya sean autóctonos o importados, crean un gran revuelo. La ilusión en los más pequeños que, nerviosos y al grito de ¡me lo pido! esperan regalos, es contagiosa. Por su parte, los deseos de los mayores se ven bombardeados por las posibilidades económicas, porque la ilusión de todos los días es poder sobrevivir sorteando los impedimentos que nos pone delante la bandeja del día a día.

Volviendo a los planteamientos iniciales, tendremos que enfrentarnos al desafío de ser buenas personas. ¡Ojo! Ser solo bueno consigo mismo sería un solipsismo egoísta y poco rentable que no conduce a nada, porque hasta los espejos que reflejan nuestro empalagoso ego se llenan de vaho y deslucen la imagen.

En las blanquecinas paredes, frías sabanas mañaneras que envuelven un Llanete de la Cruz imaginario, buscaremos la recacha, ese lugar caldeado por un tímido sol, para calentarnos compartiendo esperanzas, ilusiones, emociones, alegrías mezcladas con algún dejo de añoranza, y quizás de amarga desilusión, porque por la angosta ventana de las estrecheces de miras ideológicas, religiosas o sociales no penetran las estrellas de la Utopía. ¡Suerte y al toro!

PEPE CANTILLO

21 abr 2022

  • 21.4.22
Hace ahora once años envié una carta a uno de los periódicos del grupo Andalucía Digital, Montilla Digital, con motivo del Día Internacional del Libro. Ha transcurrido más de una década desde entonces y aquel primer periódico digital fue creciendo hasta sumar un racimo de cabeceras que se aglutinan bajo el nombre de Andalucía Digital, cada una de ellas con su identidad propia. Y hoy he querido tener la osadía de volver a retomar aquellas líneas para saludar al conjunto de lectores y a las firmas participantes de cada periódico.


Con el mes de abril entra oficialmente la primavera. Dicho mes nos ofrece dos fechas dedicadas a recordarnos la importancia que tiene la lectura para pequeños y mayores. Existe un Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, que se celebra cada año el día 2. Y el 23 está dedicado al Día Internacional del Libro, otra cita para atraer la atención de las personas mayores y resaltar la importancia que tiene la lectura.

Respetados articulistas y lectores de Andalucía Digital: cada 23 de abril celebramos el Día del Libro coincidiendo con las muertes en 1616 de Cervantes, Shakespeare (según el calendario juliano vigente en Inglaterra muere el 23, y según el gregoriano, el 3 de mayo) y El Inca Garcilaso de la Vega, que vivió en la calle Capitán Alonso de Vargas de Montilla.

Esta fecha fue escogida en 1995 por la UNESCO para rendir homenaje mundial al libro y a sus autores y para animar a todos a descubrir el placer de la lectura. Una curiosidad: en Cataluña, la celebración data de 1926, hasta que pasó al 23 de abril en 1930, día de san Jordi (Jorge). Es costumbre regalar una rosa. Hechas las presentaciones, paso al verdadero motivo de esta misiva.

Hoy me gustaría regalar una rosa amarilla para cada uno de los articulistas. Amarilla porque viene a representar la inteligencia, la energía, la originalidad, la alegría, a veces la nostalgia, la riqueza de opiniones, que cada uno de vosotros derrocháis en esas líneas que nos regaláis, porque con ellas estimuláis nuestra actividad mental; con vuestra rica erudición nos potenciáis la capacidad de reflexión y, de cuando en cuando, como por arte de magia, desencadenáis en nuestro cerebro un efecto agridulce unas veces, otras es tan intenso el relato que suscita una impresión perturbadora e inquietante en nuestra facultad de pensar.

El color amarillo hace que nuestra atención se centre en el producto que nos ofrecéis, artimaña de publicistas, y entremos en ardor intelectual con el agradable calorcillo que emana al leer vuestra página. Gracias por el esfuerzo que hacéis, el cual viene a rellenar un momento de nuestra vida.

También para los lectores ofrezco una rosa roja, intensa en este caso. Escarlata por la pasión (sin con-pasión no vale nada), el alma, la creatividad, el buen hacer que cada cual depositamos en las hojas virtuales de este libro compartido, cuando elaboramos nuestras apostillas (“acotación que comenta, interpreta o completa un texto”). Bien es verdad que, a veces, la crítica sube de tono intenso, rojo vivo (bermellón), el nivel emocional hasta el punto de poner en dificultad la capacidad de entendernos.

Rosa roja para enaltecer el valor y coraje con el que se defiende cada opinión personal. Consideraciones unas veces llenas de sensibilidad y sensualidad, que con mente abierta nos hacen acercarnos a los relatos y provocarnos una fuerte sacudida de placer estético.

Otras veces con energía, vigor y no sin cierto grado de fuerza, el artículo –o, lo que es igual, su autor– suscita en nuestra mente una actitud crítica para con las líneas que acabamos de leer. El adulto que llevamos dentro se pone en alerta.

El color taheño (rojo) que estimula en nosotros una llamada a la precaución para no pasarnos de rosca y herir innecesariamente a otro comentarista con el que no estamos de acuerdo. Color sanguíneo impulsivo que posiblemente nos haga verter cierto grado de ira o malicia ante un determinado tertuliano.

Para Andalucía Digital envío una rosa blanca, porque níveas y llenas de luz son las hojas virtuales que nos brinda cada día, para plasmar nuestro pensamiento. Son pergaminos perfectos donde grabar conceptos llenos de sentimientos, de recuerdos, de declaración de intenciones, de opiniones más o menos acertadas (¿afortunadas?) o provocativas.

Los digitales son amplios escenarios virtuales de color blanco nieve “que corresponde al de la luz solar aun no descompuesta en los diversos colores del espectro” que serán después pintados por escribidores y lectores.

Son láminas virtuales donde litigamos con la palabra a veces clara, a veces algo túrbida y lacerante, a veces romántica o benevolente. Pero siempre el verbo alanceando el caparazón de la virtualidad para poder llegar al corazón de los lectores. ¡La palabra…, clave de entendimiento!

Amarillo, rojo y blanco; rojo, blanco y amarillo, tanto monta…, se funden en un ramo, y se enlazan en una sonata de sensaciones provocada por la fusión de los colores, invitándonos a leer las rebosantes páginas virtuales de las que somos autores y responsables, cronistas y lectores.

Articulistas y lectores de Andalucía Digital formamos una comunidad virtual de lectura. Vamos perfilando un libro en el que los autores, con sus exposiciones reflexivas unas, poéticas y llenas de magia otras, de repaso a la realidad circundante o relatos de libre imaginación, crean un mundo de pura sensibilidad.

Parte de las hojas de ese libro están completadas por los juicios que hacemos todos los que leemos Andalucía Digital. Juicios finos y llenos de sentimientos cordiales unos; comentarios de artículos otros que, por haber despertado nuestra dormida sensibilidad, provocan consideraciones críticas con el contenido de la columna y en los que damos razones de nuestra postura.

Consideraciones en las que, a veces, sacamos las uñas porque no compartimos las ideas expuestas; dicterios en los que sin mala intención, hagamos alguna alusión en tono despectivo. Quiero suponer que actuamos sin ánimo de ofender a la persona contra la que dimos el parecer. Y si en algún momento nuestro teclado se convirtió en cómplice, para plasmar una chanza desdeñosa, deberíamos ayudarle a eliminar dicha chirigota en pro de un piropo de sonrosada simpatía.

Lentamente las rosas se abren en una olorosa exhalación de profusa creatividad. Quiero animar a todos a leer, leer y leer: artículos, libros del género que sea, periódicos… La lectura nos abre puertas, ejercita la memoria, la imaginación y la sensibilidad a la par que aumenta el conocimiento…

Por la lectura se aprenden valores, normas y pautas de comportamiento y se interiorizan sentimientos. En definitiva, leer es estar informado y la información es poder. Para los que ya somos mayorcitos, la lectura es clave para el mantenimiento de las funciones cognitivas. Quien lee, vive.

¡A veces llegan cartas…! Mi intención con esta misiva es de agradecimiento a todos los participantes (escribidores y lectores) y a Andalucía Digital, que nos pone en contacto. La lectura da cultura…, nos abre un horizonte que va más allá de la raquítica realidad que nos rodea.

Desde El Llanete de la Cruz, un saludo y mi agradecimiento. Primero, a los lectores, porque sin ellos carecería de sentido todo lo dicho; después, al esfuerzo de los articulistas que llenan el espacio con palabras cargadas de variados sentimientos y colores; y, finalmente, al trabajo de quienes dan vida día a día a Andalucía Digital.

PEPE CANTILLO

7 abr 2022

  • 7.4.22
Dicen que “se conoce a la pareja en el divorcio; a los hermanos, en la herencia; a los hijos, en la vejez y a los amigos, en las dificultades". Y añado yo: "y a los imbéciles, en el día a día". Frases, unas agrias, acidas, hirientes, mordaces, ofensivas o agresivas y otras reales. De todas las citadas solo me ocuparé de algunas de ellas.


Estas lacónicas referencias al modo de actuar de cada uno de nosotros son llamativas y creo que explicitan bastante bien cómo podemos ser o mejor, cómo somos cada cual según el comportamiento que frente a los demás manifestamos en nuestro diario deambular por la vida. Doy un breve repaso por algunos de ellos.

“Se conoce a los hermanos en la herencia y a los hijos, en la vejez”. Vamos por partes. Muchos hijos se pelean por la herencia de sus padres, pero ninguno, por lo general, se pelea para cuidarlos cuando están enfermos. Digámoslo de otra manera más fina y elegante: cada uno buscará una razón lo más poderosa posible para evadirse de dichas circunstancias. En última instancia dirán que ellos también tienen su vida.

¿Tan mal veo el asunto? El tema es bastante agrio, áspero y, desde luego, desabrido. La etapa vírica ha dado algunos ejemplos dejando que la ¿obligada? soledad invadiera el convivir. De entrada, cualquiera de los herederos tiene su punto de vista y arguye sus razones ante tal comportamiento. Mientras tanto, la clausura cubre de telarañas la compañía. Paso al repartimiento que aparece como más evidente.

Entendemos por herencia al “conjunto de bienes, derechos y obligaciones que, al morir alguien, son transmisibles a sus herederos o a sus legatarios”. En el tema de herencia el refranero es abundante. “Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir”. El origen de este refrán es posible que sea tan antiguo como los humanos. ¿Exagero? Puede ser.

Otros refranes que dejan claro el tema. “Quien a heredar aspira, larga soga estira”. Da a entender que la herencia es motivo de riña y descontento entre hermanos. “Al heredar con un ojo reír y con otro llorar”. “Las lágrimas de quien hereda, son risas encubiertas”. Recibir herencia de un familiar, de los padres, es algo que se espera y puede satisfacer tanto deseos como esperanzas. ¿Alegrías? A veces sí, otras no. Como dice el refrán, reír y llorar pueden ir juntos. ¿Llanto por la pérdida del ser querido? Sería lo normal.

Cuando decimos que alguien “derrama lágrimas de cocodrilo” nos referimos a que finge dolor o tristeza. Se dice que Plutarco comparó a alguien que lloraba por haber matado a otra persona con los cocodrilos, que lloran mientras se comen la presa. Aunque, en realidad, el cocodrilo no llora: solo se le escurre el agua por la cabeza.

Es cierto que entre hermanos siempre hay alguno más pendenciero y más egoísta. Es “propenso a riñas o pendencias” o, si suena mejor, le llamaremos "quisquilloso" a la hora de ver la situación hereditaria. El desacuerdo ya lo citan los diversos refranes.

Como el asunto se juega a dos partes, dejemos una referencia a quien repartió los bienes que se van a heredar –por lo normal, los padres–. El refrán tampoco los exime demasiado. “El que deja una herencia, deja pendencia” (“contienda, riña de palabras o de obras”). Las razones, en este caso, van a favor o en contra de uno u otro miembro de la familia. Las leyes eran concretas dando prioridad a la primogenitura (“dignidad, prerrogativa o derecho del primogénito”), cuestión que se transformó durante el siglo XIX.

Quisiera terminar este supuesto embrollo –es decir, esta “situación embarazosa, conflicto del cual no se sabe cómo salir”– y, para ello, solo se me ocurre una frase lapidaria cargada de integridad moral: “Ninguna herencia es tan rica como la honestidad”. El carnet de identidad de una persona moral está en sus acciones, no en sus palabras.

La voz "herencia" es bastante amplia y hace referencia a distintas manifestaciones que cada sujeto puede haber recibido de sus mayores. En sentido amplio, “recibir rasgos o caracteres de los progenitores” es una forma de herencia que llamaremos, como mínimo, "biológica" o, si lo prefieren, "psicobiológica", ya que de los padres recibimos características tanto físicas como psicológicas.

Una de las definiciones de herencia que ofrece el diccionario y, personalmente me gusta, es la siguiente: “rasgo o rasgos morales, científicos, ideológicos, etc., que, habiendo caracterizado a alguien, continúan advirtiéndose en sus descendientes o continuadores”. Al decantarme por esta explicación no estoy despreciando la herencia material.

Otra frase dice que "se conoce a los amigos en las dificultades". Finalizo estas líneas con el sabor de fondo de la amistad, uno de los valores que más enaltecen a la persona.

Decir “amigo” es derramar sonrisas entretejidas con la dulzura del trato; decir “amigo” es dilucidar en un alarde de comprensión sobre lo humano y lo divino sin masacrar el pensamiento del otro; decir “amigo” es compartir confidencias que serán guardadas en el cofre del olvido consciente para no traicionar la confianza; decir “amigo” es pedir ayuda en momentos difíciles o simplemente especiales. He dicho "pedir" cuando, la verdad, es que el amigo está a las que “caen”, sin necesidad de pedirle nada.

¡Qué digo! El amigo sabe cuándo y cómo ofrecer su persona para que el momento crítico del amigo, sea del amargor que sea, pueda compartirse entre ambos. Decir “amigo” es acompañarse en la alegría y en el dolor que mancha la cama de un hospital, abriendo un agujero a la cita con la muerte; decir “amigo” es exclamar: “compañero, ¿dónde estás? Acércame tu mano”.

El amigo nos quiere tal como somos, lo cual no quita que, ante posibles errores, intente ayudarnos a corregirlos partiendo de una aceptación personal. Quien no reconoce sus posibles fallos no los eliminará. “La valía de la amistad reside en valorar al amigo sin sacrificarlo ni por las ideas, ni a las ideas por el amigo”.

Porque la amistad es una flor regenerada día a día por el roce que emana empapado de cariño. La amistad se abre al sol cada mañana y cuando se va de este mundo rebrota desde las cenizas de los recuerdos. Una persona buena hace el bien porque le germina desde lo profundo del corazón, porque desea repartir cariño y sembrar bondad.

“Quien tiene un amigo tiene un tesoro”, dice el refrán. Personas conocidas, cercanas… podemos tener muchas y buenas, pero cuando nos referimos a auténticos amigos el número disminuye hasta el punto que se pueden contar con los dedos de una mano y nos sobran dedos. Ciertamente hay que estar abiertos y dispuestos para cultivar una amistad.

Cierro estas líneas con un recuerdo especial a Tomás, una persona buena que perdimos hace ya casi un año. A ambos nos unió el vínculo de la amistad que pervivirá en el recuerdo hasta la eternidad.

PEPE CANTILLO

24 mar 2022

  • 24.3.22
Matar a alguien parece que no tiene importancia, que ni tan siquiera cabe nominarlo como un crimen. Si acaso, podríamos “pensarlo como algo posible pero no natural”. Tú me haces una charranada (en el caso que quiero entrar, más bien parece un accidente por culpa de un berrinche) y yo te la devuelvo de otra manera.


Así da la impresión que podríamos aludir a la muerte a tiros (palabras mayores) ocurrida en Elche o el asesinato en Alcalá la Real de una chavala de 14 años. Para no cansar con el tema, cito el ataque a un profesor acuchillado por la espalada por un chaval de 13 años mientras explicaba en clase cara a la pizarra.

¿Motivos? La niña deducimos que es un crimen de los tantos que, por desgracia, se dan últimamente. ¿Mondo y lirondo? El agente, en este caso, tiene ya 22 años y puede haber algunas razones más potentes que arrastren la vida de un niña. El caso está aún caliente.

En relación al triple asesinato llevado a término en Elche, el tema desata un sinfín de comentarios, dado que no es normal que un muchacho de 15 años dispare primero contra su madre; a continuación nos dice “a mi hermano lo cacé antes que se escapara”. La expresión “cacé” no es muy utilizable: encierra en su contenido una aceptación del hecho como algo normal en las circunstancias de este caso. Posteriormente matará a su padre.

Cuenta que a su madre le disparó dos veces por detrás, uno de los disparos fue para rematarla. Otra nota a tener en cuenta es la suplantación que hace en WhatsApp de su madre durante los tres días posteriores a la matanza y hasta que le cuenta a su tía el asunto. Está claro que responder a la información que llega al móvil de la madre requiere solo acoplar las respuestas lo mejor posible en la información recibida y/o insertar algún dato nuevo. El asunto es que nadie eche de menos a la madre.

Dicho ocultamiento nos dice que el muchacho sabía lo que quería hacer y el resultado que había obtenido. ¿Remordimiento, tristeza,…? Que se sepa, entre los distintos datos que han salido y las diversas explicaciones que se han dado por doquier por parte de personal bien documentado, no aparecen el remordimiento o la culpabilidad como justificación de su proceder.

¿Qué ha pasado para que un chaval en perfecto estado mental y consciente de sus actos pueda llegar a matar no solo a la persona culpable del bloqueo de internet, en este caso su madre, sino que culmina su “frustración” (la causa de su actuación) declarando sin mayor trauma: “He matado al papá, a la mamá y a mi hermano con la escopeta”? Dicha declaración se complementa con “la fotografía de los cadáveres de su familia”.

A posteriori se sabe que, además de suplantar a su madre durante tres días y para dejar constancia del hecho, fotografió los cadáveres de su familia ya muerta. Según los criminólogos: “La adicción al móvil pudo ser el detonante pero no la causa”.

¿Cuál puede ser la causa de tan atroz comportamiento? “El menor estaba enganchado al “Fornite”, un videojuego que tiene un gran realismo en escenas cotidianas de los personajes. De videojuegos no tengo ni idea. Solo sé que algunos se convierten en carceleros del tiempo y de las obligaciones de los usuarios que quedan atrapados en sus redes (estudiantiles, familiares, diarias o nocturnas).

Entro a buscar datos y me atrae lo siguiente: “Guía de Fortnite para padres: “Estamos ante un videojuego cargado de violencia descafeinada”. Me ha sorprendido el aviso que, además, añade: “no hay sangre, pero sí consiste todo su desarrollo en matar”. Según las normativas internacionales, es un juego para mayores de 12 años en adelante. El chaval del caso tiene 15 años.

El sujeto de este suceso sigue jugando en la vida real solo que con un arma de verdad. El chico disparó y mató a tres personas y habría disparado a más gente si se hubieran puesto a tiro. El detonante del crimen fue una “discusión con la madre porque le había cortado el acceso al wifi tras sus malas calificaciones escolares”.

La respuesta del sujeto es moralmente fuerte al arremeter primero contra la madre, “culpable directa” de su malestar. El padre no aparece como culpable pero sí podemos pensar que es consentidor de dicho bloqueo y, por tanto, también lo mata. ¿Qué culpa tiene el hermano pequeño? Digamos que es un testigo incómodo de su fechoría y también debe morir. No estoy planteando una película de terror: simplemente intento meterme en la piel del parricida.

Mata a su familia y, al parecer, no siente remordimiento, ni se arrepiente del hecho. En la declaración que efectúa cuenta con total naturalidad el crimen cometido, el daño ocasionado y añade el detalle de que a su madre le dispara por la espalda y en el segundo disparo “la remata”. En relación al hermano dice: “…a mi hermano lo cacé antes de que se escapara”. Rematar y cazar son palabras corrientes entre cazadores, pero no creo que sean de uso habitual entre chavales.

Según los psicólogos que han comentado el asunto, “la adicción al móvil pudo ser el detonante pero no la causa”. El sujeto no da señales de arrepentimiento como se puede percibir en las frases citadas, las cuales son de una frialdad pasmosa que dejan como en suspenso la razón y el discurso.

El menor estaba enganchado al Fornite, un videojuego con un gran realismo en escenas cotidianas de los personajes. En el barullo de figuras que aparecen en el desarrollo del juego hay que matar a todo el que se ponga por delante. Eso es lo que he entendido después de buscar información sobre tal juego. Si no es así, lamento mi interpretación: no soy entendido en juegos de ordenador.

Ante un caso de esta envergadura, con tres muertos y un autor menor de edad, ¿qué se puede hacer desde la ley? Relata el crimen con la mayor naturalidad. Sin señales de arrepentimiento, las frases citadas son de una frialdad acojonante: “he matado al papá, a la mamá y a mi hermano con la escopeta”.

Esta adicción llamada “nomofobia” consiste en el miedo irracional a no tener el móvil o a estar incomunicado a Internet. Ha ido en aumento en los últimos años debido a la mayor facilidad de adquisición de smartphones y al auge de las redes sociales. Estar conectados constantemente puede predisponer a situaciones de dependencia y adicción.

Nos están indicando que, a esa edad, aun no tienen claro y maduro los conceptos ético-morales que delimitarían un campo de responsabilidad y culpabilidad. La pena es que no tienen reparo en jugar a matar porque el mandato materno, en este caso, le lleva a liquidar a tiros, primero a la madre causante de su frustración al impedirle jugar y, de paso, elimina al hermano pequeño. ¿Causa? Puede suponerle un estorbo. Y después matará al padre que, sin lugar a dudas, le planteará más problemas.

Estoy intentando buscar salidas para un parricidio grave y frío. Jugar virtualmente a matar es ¿bonito? Puede satisfacer porque cada juego tendrá un final o, más bien, un paso siguiente con premio. En este caso, el arma está en casa y a mano.

Una cuestión tengo algo clara frente a esta barbaridad. Podremos afirmar que el juego no es la causa final directa, pero sí es el posible instigador, máxime si, además, no puedo seguir jugando por mandato externo y por bloqueo de la conexión.

No puedo ni pretendo denegar las opiniones de los especialistas, pero los 15 años de un chaval de estos momentos no son los mismos que los de otro similar hace veinte. ¿Carecen de conciencia clara de sus hecho? ¿No calibran aun su responsabilidad y la posible culpabilidad de los mismos? Temo que sí. Se trata solo de una reacción explosiva por la cual mato y me quedo tan fresco.

Bien es cierto que en la explosión hormonal puede estallar por múltiples razones pero ¿después de los hechos solo queda frialdad emocional? No lo creo. Digo esto porque insisto en que las explicaciones que da el sujeto son frías, contundentes y carentes de emotividad afectiva. Son los padres y un hermano los quitados de en medio. Solo hay un culpable directo incitado por un supuesto provocador indirecto, en este caso la madre.

Comentario sobre el comportamiento del chico en el centro educativo, extraído de prensa: “Santi era tímido y nunca le vimos cabreado ni discutir con nadie”. Razones que desconciertan aun más.

PEPE CANTILLO

10 mar 2022

  • 10.3.22
La situación bélica que sufre Ucrania me ha traído a la memoria la película El Gran Dictador, de Charles Chaplin, y el discurso con el que finaliza. Dicha película se estrena en 1940. En España tardaría aun en aparecer 35 años (1976).


Breve resumen: El dictador Hynkel se apodera de Tomenia con ayuda de unos pocos privilegiados. Un accidente hace que Chaplin sea confundido con el dictador y pase a sustituirle. La escena en la que Hynkel (Chaplin) aparece jugando con un globo terráqueo que al final se pincha, es clave como referencia al gobernante dictatorial... El discurso final es una llamada a la libertad, a la solidaridad y a la esperanza.

“Podéis hacer de esta vida una radiante aventura. Realmente lo siento pero no aspiro a ser emperador. Eso no es nada para mí. No pretendo regentar, ni conquistar nada de nada. Me gustaría ayudar, en lo posible, a cristianos y judíos, gentiles, negros y blancos. Todos tenemos el deseo de ayudarnos mutuamente. La gente civilizada es así. Queremos vivir de nuestra dicha mutua... no de nuestra mutua desdicha. No queremos despreciarnos y odiarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede garantizar la subsistencia de todos. El camino de la vida puede ser libre y magnífico, pero hemos perdido ese camino.

La voracidad ha envenenado el alma de los hombres, ha rodeado el mundo con un círculo de odio... Hemos mejorado la velocidad, pero somos esclavos de ella. La mecanización que trae consigo la abundancia nos ha alejado del deseo. Nuestra ciencia nos ha vuelto cínicos. Nuestra inteligencia, duros y brutales. Pensamos en exceso y no sentimos bastante. Tenemos más necesidad de espíritu humanitario que de mecanización. Necesitamos más la amabilidad y la cortesía que la inteligencia. Sin estas cualidades la vida sólo puede ser violenta y todo está perdido.

La aviación y la radio nos han acercado los unos a los otros... En este momento, mi voz llega a miles de seres esparcidos por el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura...y encarcela a las personas inocentes.

A aquellos que puedan comprenderme les digo: No desesperéis, la desgracia que ha caído sobre nosotros no es más que el resultado de un apetito feroz de la amargura de unos hombres que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará y los dictadores perecerán, y el poder que han usurpado al pueblo volverá al pueblo.

Soldados, no os entreguéis a esos brutos, hombres que os desprecian y os tratan como esclavos, hombres que rigen vuestras vidas, imponen vuestros actos, vuestros pensamientos: que os amaestran y os hacen ayunar, os tratan como ganado y os utilizan como carne de cañón. No os pongáis en manos de esos hombres contra natura, de esos hombres máquinas con corazones de máquinas ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Vosotros no sois ganado! ¡Vosotros sois hombres ¡Vosotros lleváis el amor de la humanidad en vuestros corazones! No odiéis. Sólo los que no son amados odian. Los que no son amados y los anormales... Soldados, ¡no combatáis por la esclavitud! ¡Luchad por la libertad!


En el capítulo diecisiete del Evangelio, según S. Lucas, está escrito: “El Reino de Dios está en el hombre mismo”. No en un solo hombre, ni en un grupo de hombres, ¡en todos los hombres! y vosotros ¡vosotros el pueblo! tenéis el poder para crear máquinas. El poder para crear felicidad.

Vosotros el pueblo tenéis el poder para crear esa vida libre y espléndida..., para hacer de esa vida una radiante aventura. Entonces, en nombre de la democracia, utilicemos ese poder... ¡unámonos todos! luchemos por un mundo nuevo, un mundo limpio que ofrezca a todos la posibilidad de trabajar, que dé a la juventud un porvenir y resguarde a los ancianos de la necesidad.

Prometiendo estas cosas, las bestias, gente ambiciosa se ha hecho con el poder. Pero ¡ha mentido! No han mantenido sus promesas, ¡ni las mantendrán! Los dictadores se han liberado pero han domesticado al pueblo.

Combatamos ahora para que se cumpla esta promesa. Combatamos por un mundo equilibrado... Un mundo de la razón y ciencia, en el que el progreso lleve a todos a la felicidad. ¡Soldados! en nombre de la democracia ¡unámonos!”
.

Chaplin proclama: “Creo en la libertad, los dictadores actuales son fantoches manejados por industriales y financieros”. Habría que añadir que “todos son ególatras altaneros”, incluidos los que se hacen llamar demócratas. Ejemplos creo que tenemos algunos.

El respeto es la primera exigencia para la convivencia. Respeto a los demás, a unos valores y normas básicas sin las cuales no es posible que la sociedad funcione. Pero el respeto supone limitaciones y posibilidades. No podemos hacer lo que queramos cuando eso daña a los demás.

El respeto es un equilibrio entre derechos y deberes, que implica asumir responsabilidades. El respeto supone una actitud de “miramiento, consideración, deferencia” hacia los demás. No siempre es fácil cumplir con este valor básico para compartir el convivir.

Podríamos decir que derechos y deberes son las dos caras de una moneda. A mis derechos, a lo que yo puedo exigir a los demás, le corresponden unos deberes, unas obligaciones para con ellos. Aunque nos encontremos en una época en la que poco gustan los deberes y las obligaciones, no es menos cierto que las personas estamos “ligadas” unas a otras, lo queramos o no.

La Historia recoge los esfuerzos y las conquistas que los seres humanos han llevado a cabo para alcanzar tales derechos. Podríamos decir que el ser humano, a lo largo del tiempo, ha ido cobrando conciencia de lo que es, de su dignidad y de lo que puede exigir para conseguir que se reconocieran sus exigencias más básicas y fundamentales: “sus derechos”. Tales derechos trascienden al conjunto de naciones. Me refiero al llamado "Derecho Internacional", al que deben estar sujetos los distintos países.

Desglosemos en breves pasos algo de dicha lucha por alcanzar una meta aún lejana, pese al tiempo transcurrido en este mundo; un desafío para vivir buscando y defendiendo nuestra libertad hasta alcanzar el reconocimiento, al menos de algunos derechos a nivel universal. Recordemos que aún queda camino por andar. Prueba de ello es el momento bélico que estamos viendo como si fuera una película. ¡La tele!

La primera mitad del siglo XX está marcada por dos guerras mundiales con un alto coste de vidas humanas. Aun así, irán apareciendo Constituciones que proclamen una serie de derechos para todos los ciudadanos y naciones (Alemania, URSS, Italia, España…). Dicho deseo es loable y aceptable. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial enseñó otro tipo de guerra que hará uso de un arma más letal: la bomba atómica, que mató 200.000 personas en Japón.

Hemos de convivir con derechos, deberes y responsabilidades, camino que parece que estamos olvidándolo o, mejor dicho, dejándolo de lado a lo largo de la historia. ¡Siempre entre la Utopía y la miseria!

El siglo XXI está en el aire. Los deseos van por un lado y la realidad por otro distinto. A pesar de los esfuerzos por convivir en paz, siempre ha habido focos bélicos: Israel y Palestina, Afganistán, Irán y, sobre todo, la guerra de Yugoslavia (1991-2001) con importantes cambios territoriales.

Y el “zar de todas las Rusias” despertó. La invasión de Ucrania está al rojo vivo. La guerra afecta directamente a Europa con un arma nueva –la económica– y, sobrevolando nuestras cabezas, el armamento nuclear. El número de víctimas mortales está en el aire; la cantidad de refugiados asciende a más de dos millones. De momento.

Finalizo con la siguiente cita: “Nunca un derecho se ha ganado para siempre, como tampoco está asegurada la libertad frente a la violencia, que siempre adquiere nuevas formas... cuando ya consideramos la libertad como algo habitual surge un misterioso deseo de violentarla. Siempre que la humanidad ha disfrutado de la paz durante demasiado tiempo y con despreocupación, sobreviene una peligrosa curiosidad por la embriaguez de la fuerza y un apetito criminal por la guerra”.

Se trata de una cita del libro Castellio contra Calvino o El mosquito contra el elefante, de Stefan Zweig (1936), que trata sobre la conciencia contra la violencia, sobre el enfrentamiento entre un humanista defensor de la libertad frente al símbolo del fanatismo (Calvino).

PEPE CANTILLO

24 feb 2022

  • 24.2.22
Parece que la sexta ola vírica está decreciendo a buena velocidad. ¡Ya era hora! Es una agradable noticia oír, ver o leer información en ese sentido. Ahora nos queda pendiente reflexionar sobre nuestra conducta (la de cada persona) para no volver a repetir toda una serie de fallos que nos han oprimido a la mayoría de nosotros, tanto a viejos como a jóvenes, durante mucho tiempo y aun no hemos terminado el viacrucis.


Mientras la mascarilla (“bozal”) cubría nuestros rostros, la incomodidad y un cierto anonimato nos acompañaban en cada salida. Ahora hay que dar la cara, nunca mejor dicho. Pienso que no solo por llevar el rostro al descubierto sino porque somos humanos con capacidad para convivir debidamente, se hace necesario retomar algunas pautas del “buen vivir” en el sentido más amplio.

Es decir, la nueva etapa que nos espera requiere tomar en serio el civismo, buscar por doquier la empatía y repartir respeto al resto de la comunidad, sin olvidar que el virus acecha por todos lados. Recordemos que solo los humanos solemos tropezar dos veces en la misma piedra.

Hablar de civismo o de buenos modales puede parecer una cursilería. Si buscamos en el diccionario dicho término, nos aparecen dos significados en apariencia distintos pero creo que complementarios entre sí. La primera definición lo especifica como “celo por las instituciones e intereses de la patria”. Dicha explicación se escapa a bastantes de nosotros. Y el concepto "patria" se refiere a “lugar, ciudad o país en que se ha nacido”, algo que parece que se nos ha derretido.

¿Razón? En sentido amplio, no solemos aparecer como muy patrioteros. Si acaso somos acérrimos defensores de lo que podríamos llamar "la patria chica", que se entiende como el “lugar, pueblo, ciudad o región en que se ha nacido”. Solo me atrevo a afirmar tímidamente que vivimos en un mundo abierto, ecuménico. Ello no significa olvidar los orígenes y sí tener la capacidad de acoplarse allá donde estén, como mínimo, las “habichuelas”. Explicación simplona pero utilitaria.

En segundo lugar se define el término "civismo" como “el comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública”. ¡Siempre con las normas! Volver alrededor de lo mismo puede resultar algo aburrido pero creo que es necesario. ¿Hemos pensado la cantidad de veces que en estos dos últimos años hemos pateado a izquierda y derecha nuestro escenario público?

La realidad es que poco a poco nos hemos convertido en una sociedad mal-educada, anormal, porque nos hemos relajado a la hora de observar unas pautas elementales de necesaria cortesía, entendida como “acto con que se manifiesta atención o respeto a alguien”.

Reflejo someramente algunos matices de esas reglas perdidas en el ajetreo diario de nuestro con-vivir. La mala educación, asentada en nuestro entorno desde hace algún tiempo, se manifiesta en conductas irrespetuosas o violentas, en un rechazo de las reglas de juego. Dicho desprecio nos aboca a una moral laxa, de relajación total, hasta el punto de considerar que todo me está permitido.

Con frecuencia oímos decir que no se puede coartar la libertad personal. Es indudable que cualquier tipo de norma limita mi libre albedrío si por tal entiendo hacer lo que me venga en gana. Quien me reprime es un facha y un tirano. ¿Seguro?

Lamentablemente, desde las diversas trincheras se dispara a discreción contra el vecino, a veces exabruptos, otras balas mortíferas a la par que se cacarean y se reclaman con la boca llena los Derechos Humanos, sobre todo cuando me conviene. Contradicciones que no falten en nuestro caminar.

La buena educación no tiene color político, no es ni de derechas ni de izquierdas, y si no tenemos esto claro, mal vamos. La buena educación nos ayuda a vivir en un mundo más humano donde cada persona sea tenida en cuenta y respetada desde una cortesía de ida y vuelta.

La cortesía implica respeto y afecto, como expresa la definición de la misma. El respeto es parte importante, yo diría que vital, de nuestro convivir. Respeto a la naturaleza. Eso que entendemos como ecología y que se nos llena la boca cuando lo proclamamos pero, a la postre y disimuladamente, pasamos de ella. Respeto a los animales, tanto irracionales como racionales. Nos necesitamos, aunque siendo los humanos los más dañinos, también somos los más indefensos.

Incoherencia. Mientras defendemos una ecología de altos vuelos, no tenemos empacho en arrojar al suelo papeles, envases, cristal, restos de comida, desperdicios... ¿Ecología casera? Como colofón a todo lo anterior, el llamado "botellón" es sintomático, ejemplar y acusador. Y para qué hablar de los restos sólidos de nuestras queridas mascotas.

El respeto a los animales es otro eslabón importante de la cadena. "Mascotas" se les llama a esos animales de compañía que parece que nos humanizan un poco más. Parece, porque a veces da la impresión de que nos “animalizamos”, olvidando que ante todo somos humanos entre humanos. Últimamente estamos anteponiendo los animales de compañía y su respeto por delante de las necesidades humanas. Este tema parece que pretende arrinconar derechos de los humanos. Al tiempo. Y ese tiempo ha llegado ya.

El tercer círculo del respeto se sitúa en el terreno de los seres humanos. Me centraré en datos muy concretos que se dan día a día. Ser héroe en un minuto de vital importancia puede resultar hasta fácil, por aquello de actuar por un impulso. Ser educado o respetuoso minuto a minuto es monótono, tedioso y no subes al estrellato.

En el transporte público, insisto una vez más, hay espacios reservados para personas ancianas, impedidas, embarazadas, que con demasiada frecuencia van ocupados por el primero que llega. Ceder la plaza a esas personas, en lo que está reservado, pero mal ocupado o en cualquier otro asiento, eso está pasado de moda.

Hacerse el despistado o la distraída –mujer u hombre– para no ceder el asiento a esa otra persona –hombre o mujer– que tiene dificultades para mantenerse de pie en el autobús, es algo ya tenido por normal. Para este olvido viene de maravilla el móvil, que me permite no tener que ver unos ojos suplicantes a la búsqueda de un asiento.

Como estímulo a ese distraimiento, no tenemos sonrojo en reclamar la presencia de mascotas en el transporte público “porque, tanto perros como gatos, son animales de asistencia emocional”. La proposición es de una plataforma de recogida de firmas para que dichos animalitos puedan viajar en el metro.

Conclusión. Emocionalmente me satisface viajar con mi mascota pero la educación más elemental no atiende al beneficio de esos viejos achacosos, con dificultades y a los que no le presto la mínima atención. Contradicciones emocionales le llamaremos, por no emplear otro calificativo más bruto.

Hablo de valores cívicos, los cuales son básicos en una sociedad madura, supuestamente educada en la libertad, en la responsabilidad y en el respeto al próximo (prójimo) como complemento para el desarrollo personal. Civismo que comporta una dosis de empatía sazonada con algo de afabilidad y consideración hacia el otro porque, en definitiva, la buena educación solo exige respeto a los demás.

La empatía se entiende como la capacidad de identificarse con alguien y compartir sus sentimientos; es ser capaz de ponerse en la piel del otro con todas las consecuencias que ello comporta. Pero la empatía no está de moda. Ha sido desplazada por la antipatía, que es “un sentimiento de aversión y rechazo hacia una persona, animal o cosa”.

Está claro que vivimos en una sociedad irritada, egoísta, donde cada cual va a la suya; donde respeto, cortesía o deferencia se han quedado como palabras obsoletas y caducas. En su lugar aparece un despatarre mental y por qué no, también físico.

PEPE CANTILLO

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