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Aureliano Sáinz | Restauraciones: El castillo de Belalcázar

Quisiera comenzar este artículo citando un dicho de nuestros vecinos franceses que suelen decir: “Bâtir des châteaux en Espagne”, cuya traducción literal sería “Construir castillos en España”, pero cuyo significado es el de “soñar despierto” o de “imaginar cosas casi imposibles”.


Como los orígenes de los proverbios, refranes, locuciones, etcétera, en ocasiones son difíciles de rastrear, yo me imagino que esa expresión viene referida a que hay tantos castillos en nuestro país que es casi imposible encontrar lugar en el que no haya alguno de ellos. Hemos de tener en cuenta que la Asociación Española de Amigos de los Castillos tiene registrados más de 10.300 y que, como dato curioso, solo la provincia de Jaén cuenta con 237 castillos, al tiempo que en la de Córdoba hay 70 fortalezas medievales y 28 en la de Sevilla.

Por mi condición de arquitecto, y como miembro de la Asociación para la Defensa del Patrimonio, debo apuntar que tuvo un significado especial la salvaguarda de la integridad del castillo extremeño de Alburquerque, mi lugar de origen, lo que me condujo a ser amigo del mayor conocedor de los castillos de España: el historiador británico Edward Cooper, del que en alguna ocasión he hablado en este mismo medio.


Ya centrándonos en las restauraciones medievales de la provincia de Córdoba, debo recordar que tiempo atrás comenté la del castillo de Luque. Ahora quiero abordar la que se llevó a cabo en el castillo de Belalcázar, pequeña localidad en el norte de la provincia, con algo más de tres mil habitantes y colindante con la de Badajoz.

La singularidad de esta fortaleza radica en su torre del homenaje, ya que es la más alta de todas las que se encuentran dentro de nuestro país. Esta restauración ha dado lugar a que haya salido de la lista roja que habitualmente elabora Hispania Nostra después de que la Junta de Andalucía abordara las obras de consolidación y restauración.

Conviene apuntar que el castillo de Belalcázar, también llamado de Gahete o de los Sotomayor, fue adquirido por la Junta de Andalucía en 2008, administración pública que financió el proyecto de consolidación de las murallas y, especialmente, la restauración del interior y del exterior de su espléndida torre del homenaje, lo que posibilita que ahora se pueda acceder a los adarves y a la terraza de la cubierta de la propia torre.

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Tal como indico, si algo de singular tiene este castillo, construido sobre restos romanos y especialmente árabes, es su torre, de tipo cuadrado, con cinco plantas y una altura de 45 metros, lo que nos da una idea de su magnitud. Pero no es solamente su altura, sino también la belleza que presenta dentro de un estilo arquitectónico de corte renacentista. Fue Francisco de Zúñiga, quinto duque de Béjar y sexto de Sotomayor, quien aborda la construcción de esta torre en 1546.

Así, en algo más de la mitad de su altura, muestra su solidez y sobriedad, con muros macizos y sin apenas huecos. Será a partir, aproximadamente, del tercio superior cuando muestre su aspecto palaciego, ya que aparecen diversos adornamientos de piedra junto a fajas jaqueladas cubriendo las torrecillas que se realizan con motivo ornamental coronando la torre central.

No me extiendo más, puesto que la finalidad de este breve escrito reside en que deseo plantear que los castillos, tanto los que están en manos privadas como los de titularidad pública, deben de ser, en la medida de lo posible, restaurados para frenar su lento e inexorable deterioro, de forma que vuelvan a recobrar parte del esplendor que tuvieron en tiempos pretéritos.

AURELIANO SÁINZ
FOTOGRAFÍA: JOSÉ LUIS SERRANO

EVA LARA - ASESORA PERSONAL INMOBILIARIA - MONTILLA (CÓRDOBA)

COOPERATIVA AGRÍCOLA LA UNIÓN (MONTILLA) — VÍBELO — BLANCO PEDRO XIMÉNEZ FRIZZANTE


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