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8 jul. 2019

  • 8.7.19
Escritor, editor y gestor cultural, Iván Repila (Bilbao, 1978) es el autor de El niño que robó el caballo de Atila, novela que ha sido publicada en España, Italia, Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Corea, Rumanía, Holanda, Japón e Irán y que, además, ha sido adaptada a los escenarios en Estados Unidos.



Ha trabajado para diversos organismos e instituciones nacionales e internacionales en la producción, coordinación y dirección de congresos, encuentros y festivales de teatro, música y danza. En El aliado, su última novela, se acerca a la revolución feminista. Su protagonista se considera “el tío más feminista del mundo”. El relato es la visión de un hombre contemporáneo que se acerca al feminismo y decide implicarse con él hasta las últimas consecuencias.

—“Soy el tío más feminista del mundo. Sin embargo, tengo mis contradicciones”. Así arranca tu novela.

—¿Quién no se ha sentido feminista alguna vez y ha estado a favor de la igualdad y luego, en realidad, cuando ha hecho examen de conciencia, ha descubierto que es un verdadero machista?

—Tu protagonista está convencido de que toda conquista social ha requerido una revolución violenta. La feminista también.

—Como no tengo muy claro si la violencia ayudará o no ayudará al movimiento feminista, y es una duda que tengo, efectivamente, planteo las preguntas en el libro. Por eso lo he escrito.

—Tu relato es la visión de un hombre contemporáneo que se acerca al feminismo. ¿Mucho que ver con la realidad?

—Sí. Creo que, cada vez más, los hombres por fin, después de muchos años de inactividad, pereza y vagancia, nos estamos acercando al feminismo interesados por él.

—¿Con esta novela vas a perder más amigos machistas o más mujeres feministas?

—No tengo ni idea de lo que pueda suceder. Espero, como mínimo, que muchos hombres hagan examen de conciencia y que les escueza porque se vean reconocidos.

—En el fondo, tu novela es una historia de amor cargada de contradicciones. Vamos, como la vida.

—Yo creo que todos tenemos contradicciones y quien diga que no, seguramente está mintiendo. También en nuestra relación con el feminismo y con el machismo.

—¿El humor y la ironía pueden ser a veces, como en tu libro, la mejor arma para destripar la realidad?

—No sé si la mejor pero, desde luego, es un arma muy útil para denunciar, para criticar y para hacer daño.

—Tu protagonista se convierte en el ser que más odia la mujer que él ama. ¿Tan camaleónicos podemos ser en ocasiones?

—Somos contradictorios, como decíamos antes. Y las contradicciones implican, cuando intentamos superarlas, que a veces nos demos de bruces contra la realidad y podamos perder gente a nuestro lado.

—Defines tu libro como una novela de hombres machistas, donde ellos descubren con dolor sus contradicciones.

—Y es el mismo proceso que yo he estado viviendo en los últimos años. En ese sentido, me identifico con el personaje. Creo que todos los hombres somos machistas y que deberíamos empezar a corregir nuestros comportamientos. Quien diga que no lo es, seguramente le está fallando la capacidad de autocrítica.

—Dices que el machismo que sufrimos los hombres es genético. ¿Hay alguna cirugía para poder extirparlo?

—Bueno, lo de genético es una boutade. Las únicas herramientas que tenemos a nuestro alcance son, primero, mirarnos a nosotros mismos, corregirnos. Y luego, trabajar también con los hombres de nuestro alrededor para intentar construir un mundo mucho más igualitario.

—Es cierto que, aunque lentamente, los hombres vamos concienciándonos de este grave problema del machismo. ¿A ti este libro te ha cambiado o sigues siendo feminista de lunes a viernes?

—No. Sí que he cambiado. Pero mentiría si dijera que he radicado de mí todos los comportamientos machistas con los que he crecido y con los que he vivido.

—Eres consumidor de pornografía, aunque cada vez menos. Dices que el porno está teniendo una influencia muy fuerte en los más jóvenes.

—Sí. Y, efectivamente, esta es una de mis contradicciones. En algún momento, seguramente, tendré que detenerme a pensar fríamente cuál es mi relación con el porno. Pero, a día de hoy, lo que has dicho es completamente cierto.

—¿El nuevo panorama, con la presencia en el escenario de Vox, hará tambalear los objetivos hasta ahora alcanzados?

—Vox es un partido abiertamente machista y sospecho que muchos de sus miembros son irrecuperables para una sociedad futura que defienda la igualdad. No creo, sin embargo, que vaya a detener el auge del movimiento feminista.

—¿Algún día dejaremos de ver y escuchar noticias sobre mujeres asesinadas?

—“Dejaremos de ver noticias sobre mujeres asesinadas cuando los hombres dejemos de matarlas.

ANTONIO LÓPEZ HIDALGO
FOTOGRAFÍA: ELISA ARROYO

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