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18 jun. 2019

  • 18.6.19
Para poder implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es necesaria la participación de todos los actores del territorio. De todos sin excepción. El sector del conocimiento formal e informal es uno de los pilares, por ser la educación un elemento libertador de las sociedades.



Los países con mayores índices de desarrollo humano son aquellos que realizan inversiones importantes de su Producto Interior Bruto (PIB) en el área de la educación, lo que muestra la importancia que tienen en el desarrollo de las sociedades el aprendizaje y la formación en todos los niveles.

Siendo el nuevo pacto social un proceso de transformación, de cambios de paradigma, el sector del conocimiento tiene un papel importante en la búsqueda de las soluciones y en las innovaciones para esta situación de emergencia planetaria que vivimos en la actualidad.

La educación terciaria y la investigación científica son citadas en varios de los ODS, sin embargo, la contribución de la Universidad es necesaria a un nivel mucho más amplio, considerando que la Agenda de los ODS cubre un amplio número de desafíos sociales, económicos y medioambientales y su experiencia y preparación resultan claves para poder vencer y superar dichos desafíos.

Su cuerpo científico tiene la capacidad de proporcionar el conocimiento y las soluciones que sustenten la implementación de los ODS junto con todos los actores del territorio de forma participativa y no impositiva.

Abordar los desafíos de los ODS requiere de nuevos paradigmas, nuevas formas de ver la vida, nuevas formas de hacer las cosas, tomar decisiones difíciles entre opciones contrapuestas y, en algunos casos, realizar profundas transformaciones. Las universidades, junto con el sector del conocimiento en general, impulsan el progreso tecnológico y social a través de la investigación, el descubrimiento, la creación y la adopción de conocimiento.

Las universidades atraen y nutren el talento y la creatividad y son actores territoriales claves en los sistemas de innovación regional y nacional y estas funciones son fundamentales para ayudar a la comunidad local a comprender los desafíos, oportunidades e interacciones entre los ODS y las políticas locales. También son clave para desarrollar e implementar soluciones, para desarrollar y evaluar opciones de políticas y vías de trasformación y para poder realizar un seguimiento del progreso que permita medir los resultados alcanzados.

Es necesario crear implementadores de los ODS ya que las universidades forman a personas con habilidades y capacidades profesionales y personales. Tienen acceso a un importante número de jóvenes y no tan jóvenes, apasionados, creativos, con curiosidad y el deseo de un mundo mejor. También influyen cada vez más en el desarrollo global a través de estudiantes y exalumnos, campus internacionales y actividades de desarrollo del talento. Alcanzar los ODS requerirá de la contribución de todos.

Por lo tanto, el sistema educativo debe asegurar que están formando a los líderes actuales y futuros, a los responsables de la toma de decisiones, a los docentes, a los innovadores, a los empresarios y a los ciudadanos con los conocimientos, las habilidades y la motivación que los ayudarán a alcanzar las metas de los ODS.

A través de su personal, estudiantes, campus, vecindarios y cadenas de suministro, tienen un importante impacto social, económico y ambiental y, al implementar los principios de los ODS dentro de su estructura de gobierno y gestión y de su filosofía, las universidades contribuirán directamente al logro de los ODS dentro de estas extensas esferas.

También deben proporcionar liderazgo intersectorial en la implementación de los ODS, pues las universidades son reconocidas por la sociedad como entidades neutrales en las que se puede confiar. Por ello, las universidades tienen la capacidad y responsabilidad de colaborar a la necesaria respuesta local, nacional e internacional a los ODS a través del diálogo intersectorial y creación de alianzas. Tienen un papel clave en la educación pública y en otros sectores, así como en defender la importancia de los ODS.

Para contribuir a la educación para los ODS, las universidades y el resto de centros educativos pueden, por ejemplo:
  1. Integrar los ODS y los principios en todos los cursos, también de grado y posgrado, así como en la formación en investigación.
  2. Proporcionar formación sobre los ODS a las personas responsables de la elaboración de los planes de estudios, para favorecer la coordinación de los cursos y del profesorado.
  3. Ofrecer formación y creación de capacidades a empresas y a entidades externas sobre los ODS, así como el conocimiento y habilidades necesarias para abordarlos.
  4. Abogar por una política de educación nacional y estatal que defienda los ODS.
  5. Vincular a estudiantes en procesos de cocreación compartida de entornos de aprendizaje e iniciativas que apoyen el aprendizaje sobre los ODS.
  6. Estructurar cursos en torno a proyectos colaborativos para el cambio con aplicación práctica, en los que el estudiantado tenga opciones para actuar y reflexionar de manera iterativa, y desarrolle una capacidad adaptativa mientras trabaja por un objetivo.
Las universidades también pueden contribuir a todos los ODS cerciorándose de que están capacitando a los estudiantes para los trabajos necesarios para la implementación de los ODS y deben asegurar que los estudiantes sean ágiles, estén preparados para el cambio y tengan visión de futuro, de modo que sean útiles no solo para los trabajos que existen hoy, sino también para los que existirán en el futuro. Para ello, las universidades pueden:
  1. Establecer vínculos fuertes con empresas e industrias para monitorizar tendencias en cuanto a empleabilidad, por ejemplo, a través de comunidades de práctica empresariales.
  2. Ampliar las oportunidades para el aprendizaje a lo largo de toda la vida, como la educación en entidades y empresas, aprendizaje en línea, y formación profesional.
  3. Mejorar las oportunidades para el desarrollo de formación de estudiantes y profesionales de países en desarrollo para abordar los desafíos relacionados con los ODS
Por otro lado, la creación de capacidades, a través de la educación, es un importante “medio de implementación” para ayudar a los países en desarrollo a abordar sus propios desafíos en el campo de la sostenibilidad. Las universidades tienen amplios vínculos con países en desarrollo a través de estudiantes en movilidad y exalumnos, campus internacionales, programas de intercambio académico, viajes de estudio y convenios con universidades de países en desarrollo.

Las universidades pueden aprovechar estos vínculos para apoyar la creación de capacidades para los ODS a través de diferentes maneras, tales como:
  1. Implicar a estudiantes internacionales en los ODS.
  2. Desarrollar cursos en línea de calidad y gratuitos sobre desarrollo sostenible y sobre cómo abordar de forma práctica los desafíos de los ODS.
  3. Desarrollar relaciones de intercambio con universidades en países en desarrollo y programas de capacitación en el país para abordar los ODS.
  4. Proporcionar becas relacionadas con los ODS para estudiantes.
Las Universidades y el sector educativo en Andalucía precisan avanzar más rápido. La Comunidad Valenciana o el País Vasco, por poner dos ejemplos, están muy avanzadas en las políticas públicas y acciones para la localizacion de los ODS y son, incluso, ejemplos de buenas prácticas de políticas públicas según diversos organismos internacionales, que reconocen a ambas comunidades en foros relacionados con la Agenda 2030.

Los desafíos que tenemos como humanidad no son para el futuro: son para hoy. Y para cambiar se precisa tomar consciencia de la necesidad y actuar en forma diaria de acuerdo a lo que propugnamos con el establecimiento de los principios que nos proporciona la Agenda 2030, en nuestro día a día.

SANTIAGO MARTÍN GALLO

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