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28 dic. 2017

  • 28.12.17
Lo vimos anoche en La 1 de TVE. Entre risas de los chefs, aparece una anguila viva junto a uno de los concursantes, Juan Antonio, y el programa insta al pequeño concursante a matar al animal para cocinarlo. La escabrosa escena aún aparece en la web del programa de TVE como "la divertida batalla de Juan Antonio contra la anguila".



Televisión Española obvia la función de servicio público que le es inherente en el enfoque de este programa infantil por varias razones que repasamos a continuación:

En primer lugar, al programar un programa con niños, y dirigido al público infantil, donde se pueden ver escenas de violencia o maltrato animal, así sea en el contexto de una cocina y de un programa gastronómico. La broma es aún más perversa atendiendo a la sensibilidad de los menores: de los concursantes y de la audiencia a la que va dirigido este formato.

En segundo lugar, vemos un programa infantil en una televisión pública que arranca pasadas las diez y media de la noche y se alarga hasta la madrugada. Una hora que obliga a la audiencia infantil a trasnochar para seguir la trama del concurso. Justificarlo en que los menores puedan estar de vacaciones no es coherente, toda vez que se sigue obviando el compromiso para la racionalización de los horarios en TVE.

En tercer lugar, RTVE incurre en una gran incongruencia al usar a los niños y niñas de reclamo televisivo en un programa de adultos como MasterChef donde se les inculcan valores de competitividad desde edad temprana. Y al impulsarles a hacer cosas que, como se pudo ver anoche, no estaban seguros de querer hacerlas.

Todo en un ambiente de gran presión ante las cámaras, parte del guión y del espectáculo que vende el programa, y con pruebas como la de matar a una anguila que no comprenden los menores.

"Yo creo que en la pescadería (la anguila) te la dan ya muerta", confesó el concursante Juan Antonio, todavía dudando de lo oportuno de la prueba a la que fue sometido ante la audiencia. Lo que la cadena pública resume como una "divertida batalla", para estupefacción de quienes, como el pequeño concursante, no comprendan si en ediciones próximas del programa puedan instar a los menores a hacer lo mismo con gallinas, vacas o cerdos ibéricos.

La incongruencia de emisiones como MasterChef Junior en TVE estas Navidades llega a extremos perversos. Es así si tenemos en cuenta que la dirección de la cadena pública, que entre 2003 y 2006 mantenía el concurso musical infantil Eurojunior para seleccionar al candidato de España en el Festival de Eurovisión Junior, pero optó desde 2007 por suprimir la representación de España en este festival alegando que el concurso fomentaba "estereotipos que no compartimos". Estas eran las declaraciones del entonces director de TVE, Javier Pons.

La misma dirección de TVE sostenía en esa etapa que era pertinente "abrir una reflexión" en la sociedad española sobre la adecuación de mantener en antena estos concursos de mayores adaptados a menores porque se fomentaban "estereotipos" en un ambiente de competitividad donde es fácil "cruzar rayas peligrosas".

La medida, así argumentada, era del todo razonable si la pretensión era garantizar los derechos de la infancia, fomentar valores como la cooperación frente a la competencia o, aún más importante, cuando hablamos de menores: la no violencia.

"A ver, Juan Antonio, ponlo encima de la tabla y lo cortas, como un chef", indican desde el programa al pequeño concursante, mientras el resto del equipo le indica cómo hacerlo entre risas, en una secuencia marcada por los gritos de los menores que seguían la prueba estupefactos.

Tras esta escabrosa escena en el prime time de las Navidades, con un niño instado por mayores en un programa de televisión a matar a un animal, y aunque RTVE lo defina como "divertida batalla", ¿qué reflexión es conveniente abrir ahora en el seno de la dirección de la pública española?

JUAN C. ROMERO

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